La Alhambra de Granada

Si has decidido visitar Granada por tu atracción hacia La Alhambra de Granada, desde luego te interesará conocer con detalle el recinto y lo que te puede ofrecer, sus rutas, sus rincones y algunas recomendaciones que te ofrecemos.

Lo ideal sería que dejases la visita a La Alhambra para el final, como guinda al pastel, pero evitando los fines de semana y festivos, ya que están más masificados. Eso sí, las entradas has de comprarlas con antelación suficiente, ya que así podrás elegir turno de mañana, tarde o noche para la visita y evitar sorpresas. Mejor si la compra la haces por Internet

A continuación te damos una serie de indicaciones para tu visita a La Alhambra:

Es preferible el turno de mañana, ya que es mucho más amplio y puedes ver La Alhambra en todo su esplendor. Además, este turno cuenta con más espacios visitables.
Para subir a La Alhambra, coge uno de los microbuses de línea que hacen el trayecto (rojos y blancos, como los autobuses de línea grandes). Son muy cómodos y al mismo precio que los autobuses de línea normales (para informarte de sus rutas y horarios puedes llamar al 900 710 900).

Llévate almuerzo para hacer una paradita durante la visita, ya que se agradece bastante comer un “bocata” y relajarse con esas vistas en el Patio de los Aljibes.

Recuerda que la visita a los Palacios Nazaríes está limitada a determinados horarios. El horario de visita a los Palacios y la hora límite de admisión se te indican en el propio billete, por lo que planifica tu visita de modo que lo primero que veas sean los Palacios.

Cuando entres en La Alhambra lo primero que podrás visitar es El Generalife, a tu derecha nada más entrar. Si llegas con tiempo, visítalos lo primero, ya que a primera hora de la mañana es una delicia el aroma de sus jardines, la tranquilidad de sus espacios verdes y rincones, así como las vistas de Granada con las primeras luces del día. Además, a primera hora de la mañana hay menos visitantes, por lo que podrás hacer unas fotos perfectas y disfrutar de momentos deliciosos en estos jardines.

Deja para el final el Palacio de Carlos V, ya que, aunque no está mal, tampoco tiene mucho que ofrecer.

En las tiendas que existen dentro de La Alhambra, junto al Palacio de Carlos V, podrás comprar algunos recuerdos. A diferencia de otros lugares turísticos, sus precios no son excesivos, a pesar de estar dentro del recinto, por lo que es buena idea hacer las compras de souvenirs ahí.

Una vez que hayas terminado la visita, y si ya visitaste con anterioridad El Generalife, no salgas a toda prisa y relájate en La Medina y sus jardines.
Te recomendamos que, por unos 6€, te hagas en la entrada a La Alhambra con el alquiler de una audioguía, ya que son muy cómodas y útiles para seguir los itinerarios. Y, cómo no, llévate unas buenas zapatillas de deporte; te harán falta.

En cuanto a los horarios y precios, podrás obtener información adicional al respecto cuando vayas a realizar la compra de tus entradas (puedes comprar tus entradas a La Alhambra desde aquí), recordándote la conveniencia de comprar las entradas con bastante antelación. La recogida de las entradas, si la haces por Internet, la efectuarás en el propio recinto de La Alhambra, justo a la entrada, donde encontrarás unos terminales en los que se imprimen las mismas pasando la misma tarjeta de crédito con la que hiciste la compra por Internet.

La Alhambra de Granada es el mayor de los atractivos con que cuenta la ciudad, una construcción de origen militar que, con el tiempo, pasó a conjugar ese aspecto con un carácter palaciego, siendo esto último lo que dota a esta maravilla de un atractivo excepcional, sobre todo en su interior.

Se trata, por tanto, de una ciudadela palaciega de origen andalusí, siendo la traducción de su nombre la de “Fortaleza Roja”, algo que se aprecia a la perfección cuando se contempla desde el horizonte la típica estampa de La Alhambra, dándonos la imagen de una fortaleza de color rojizo que se eleva sobre la Vega de Granada sobre el cerro de La Sabika. Ese carácter de ciudadela palaciega proporcionaba a La Alhambra todo lo necesario para la vida diaria independiente con respecto a Granada de sus habitantes, contando con mezquitas, talleres, escuelas, mercados, …, lo que convertía a la fortaleza en una verdadera ciudad ubicada en una posición estratégica privilegiada.

El establecimiento definitivo de La Alhambra como residencia real de la Familia Nazarí se producirá con Mohamed ben Al-Hamar (Mohamed I), en el siglo XIII, momento que marcará el mayor esplendor de La Alhambra, aunque ya desde el siglo siglo IX se tiene noticia de la existencia del recinto, si bien como fortaleza únicamente.

Pero, como indicamos, será con Mohamed I cuando podemos comenzar a hablar del esplendor de La Alhambra, época en la que se construyeron la Torre de la Vela y del Homenaje, comenzando asimismo la construcción del palacio y del recinto amurallado, la cual continuó con Mohamed II y Mohamed III, destacando de este último la construcción de la Mezquita. Sin embargo, será en la época de Yúsuf I y Mohamed V (período comprendido del 1333 al 1391) cuando se llevarán a cabo las construcciones más características de La Alhambra y que nos han llegado hasta nuestros días (por ejemplo, la Puerta de la Justicia, el Cuarto de Comares, el Patio de los Leones, …), así como las reformas más importantes de la Alcazaba y los Palacios Nazaríes.

Con la Reconquista Cristiana se producrirán una serie de reformas que conllevarán, igualmente, la destrucción de algunos elementos arquitectónicos de La Alhambra para construir los elementos propios del nuevo poder, destacando sobremanera el Palacio de Carlos V. Posteriormente, fundamentalmente con la invasión francesa de España, se irá produciendo una progresiva degradación de la ciudadela, hasta el siglo XIX, momento a partir del cual comenzará la reconstrucción de La Alhambra y su conservación, algo a lo que contribuyó decididamente Washington Irving, un historiador norteamericano enamorado de Granada y La Alhambra, quien la dio a conocer al Mundo con su famosísima obra “Cuentos de La Alhambra” (1832).

Hoy día La Alhambra de Granada es mundialmente conocida, habiendo sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984, declaración que incluye la propia Alhambra y el Generalife, extendiéndose también al barrio del Albaicín (en 1989), un reconocimiento que realmente hace justicia a este complejo incomparable que enamora a todo el que lo visita.

En tu visita a La Alhambra vas a encontrar los siguientes grandes puntos de interés

El Generalife: Es lo primero que podrás visitar en tu entrada a La Alhambra, recomendándote que la visita la comiences bien temprano, ya que la visión de Granada, La Alhambra y El Albaicín desde los Jardines del Generalife es algo que enamora a los sentidos. Puedes obtener más información en nuestro especial dedicado al Generalife.

La Medina: La Medina de La Alhambra era propiamente la zona más viva de la ciudadela, lo que podemos considerar la ciudad en la que se encontraban los mercados, los talleres, las escuelas, los baños públicos, …; realmente, puedes imaginar que se trataba de un lugar lleno de bullicio y de vida. Tras tu visita a los Jardines del Generalife, la entrada en el recinto amurallado de La Alhambra la harás a la Medina (puedes obtener más información en nuestro especial dedicado a la Medina).

El Palacio de Carlos V: Símbolo del poderío imperial de España de la mano de Carlos V, el Rey decidió instalar un palacio impresionante en el centro mismo de La Alhambra para proclamar su poder. Echa un vistazo a nuestro especial dedicado a este Palacio.

Los Palacios Nazaríes: Podemos decir que son el corazón de La Alhambra de Granada, donde se concentran la mayor parte de los tesoros de la ciudadela.

La Alcazaba: La zona militar propiamente dicha de La Alhambra es la Alcazaba, constituyendo la parte más antigua de la ciudadela y a partir de la cual creció y se fue ampliando el recinto. Visita nuestro especial dedicado a la Alcazaba.

Los Jardines de La Alhambra: Sin duda alguna, La Alhambra carecería de buena parte de su encanto si no fuera por sus jardines. Más allá de los Jardines del Generalife, La Alhambra cuenta con mil y un rincones ajardinados que le otorgan una magia especial. Visista en esta guía nuestro especial dedicado a estos jardines.

Cada uno de estos lugares de La Alhambra encierra, a su vez, diversas maravillas que se descubren en la visita, mejor pausada que rápida, por lo que te insistimos en la conveniencia de programar tu visita bien temprano. Cuando compres tus entradas verás que dispones de dos turnos (mañana y tarde), recomendándote especialmente el de mañana, ya que es el que te permite una mayor tranquilidad y disfrute de La Alhambra, recordándote que en la propia entrada tienes una hora concreta para visitar los Palacios Nazaríes, por lo que habrás de organizar tu visita al resto de espacios en función de esa hora, ya que, transcurrida la misma, ya no podrás entrar en los Palacios.

Pero sin cada uno de esos lugares son imprescindibles en tu visita a La Alhambra, no los son menos sus famosas puertas, las cuales jalonan el complejo y marcan un momento único en la visita a la fortaleza. La Puerta de las Granadas, la Puerta de la Justicia, la Puerta del Vino (quizás la más famosa porque sale en todas las postales típicas de La Alhambra y que da acceso al Patio de los Aljibes y, de ahí, a La Alcazaba), la Puerta de las Armas, la Puerta de los Siete Suelos, la Puerta del Arrabal, el Arco de las Orejas y la Puerta de los Carros son las puertas que dan acceso a la propia Alhambra y a los distintos puntos dentro de ella, cada una de las cuales encierra una historia forjada tras siglos de leyendas. En la imagen siguiente podrás ver numeradas cada una de las puertas más importantes y, a continuación, una breve descripción por su orden:

Puerta de la Justicia: Numerada con el número 1 se encuentra la Puerta de la Justicia, también conocida como “Puerta de la Ley”, edificada en 1348 y forma parte de las murallas de La Alhambra. También es conocida como “Puerta de la Explanada” por la amplia explanada que se extendía ante ella, siendo una de las puertas más monumentales de todo el complejo y la que encierra una de las leyendas más famosas de La Alhambra. Efectivamente, en cada uno de los dinteles de esta puerta hay una mano y una llave, respectivamente, y se decía que ningún enemigo de la fe islámica entraría en La Alhambra hasta que la mano pudiera coger la llave.
Plaza de los Aljibes: Está numerada con el número 2. No se trata de una puerta, pero a ella se accede desde la Puerta del Vino (con el número 3) y desde la Puerta de la Justicia, y, desde esa plaza, se accede a la Alcazaba. El nombre de esta plaza se debe a que aquí se encontraban ubicados los aljibes que mandara construir el Conde de Tendilla en 1494, los cuales, tras ser soterrados, dieron lugar a esta plaza. Las vistas son realmente preciosas desde esta plaza, vistas entre las que destaca el Albaicín.
Puerta del Vino: Es una de las puertas más famosas de La Alhambra, una de las puertas más típicas de las postales de este conjunto. Su nombre se debe a que en esta puerta los vecinos de Granada dejaban aquí el vino que producían y que consumían, y ella separa el acceso al Patio de los Aljibes y al Palacio de Carlos V. Está numerada con el número 3.
Puerta de las Armas: Numerada con el número 4, la Puerta de las Armas es una de las más antiguas de La Alhambra, datándose su construcción en el siglo XIII, y se encuentra ubicada en La Alcazaba.
Puerta de los Siete Suelos: Con el número 5, es una de las puertas exteriores de La Alhambra y da acceso a La Medina. Data del siglo XIV y fue parcialmente destruida por las tropas francesas, siendo reconstruida en la década de los 60.
Las puertas enumeradas forman parte del complejo amurallado de La Alhambra. Sin embargo, tal y como hemos indicado, existen otras puertas que llenan de magia y leyendas La Alhambra, como es el caso de la Puerta de las Granadas, la cual es de estilo renacentista, al igual que el Palacio de Carlos V, datándose su construcción en el año 1536, de la mano de Pedro Machuca, y que sustituyó a otra puerta de origen islámico. Igualmente, la Puerta del Arrabal es otra de las puertas que encierra el encanto de La Alhambra más antigua, permitiendo en su época ir al Sacromonte y salir sin pasar por la ciudad de Granada, comunicando al mismo tiempo la Medina de la Alhambra y con el Generalife. También no podemos olvidar el Arco de las Orejas (conocido también por “Arco de las Medias”, “de las Manos”, “de las Pesas” y “de los Cuchillos”), una puerta mora que controlaba el acceso a la Plaza Bibarrambla en la ciudad baja, así como la Puerta de los Carros, la cual fue abierta en la época de la Reconquista para dejar pasar los carros a La Alhambra con materiales para la construcción del Palacio de Carlos V.

La Alhambra de Granada enamora a quien la visita y siempre ofrece mucho más de lo que se espera. Se trata de un lugar mágico que ha inspirado a la cultura popular y sin el cual no podría entenderse el encanto de Granada. Sus jardines, sus rincones, las inscripciones que adornan sus estancias (más de 10.000 inscripciones, incluyendo poemas y pasajes del Corán), el sonido de sus fuentes y arrayanes, el silencio que envuelve a sus muros a primeras horas de la mañana, la magia de contemplar Granada desde la Torre de la Vela al atardecer, … La Alhambra es mucho más que un monumento histórico, una joya que enamora desde la subida misma por la llamada “Cuesta de los Chinos”, un lugar cuya pérdida, no en vano, hizo llorar a Boabdil cuando perdió su reino.