Los pueblos más bonitos de Andalucía

Con su curiosa mezcla de majestuosidad árabe y romana, reliquias, y encanto rústico español, dónde las torres de montañas brotan por encima de los ríos y cañones, no es de extrañar que Andalucía siga siendo una de las regiones más visitadas de la península ibérica. He aquí un vistazo a los 10 lugares más maravillosos de Andalucía.

Arcos de la Frontera

Con caminos a lo largo de una cresta de piedra por encima de las verdes tierres ribereñas del Valle del Guadalete, el pueblo de Arcos de la Frontera es algo así como la réplica de una Andalucía  griega de Santorini. Sus casas e iglesias brillan de un color blanco brillante bajo el sol, mientras que los tonos marrones orgánicos del Castillo son los que coronan la cima de la colina. Arcos era una fortaleza árabe del siglo 11, fue capturado por los cristianos en 1250 y formó uno de los puntos focales de defensa a lo largo de las líneas fronterizas entre los califatos medievales y los cruzados (de ahí el sufijo ‘de la Frontera’).

Alhama de Granada

Ubicado en medio de un mar de plantaciones de olivos, ondulantes campos de cebada y grupos de álamos y pinos, se encuentra Alhama de Granada. Es una ciudad de postal, ubicada bajo las crestas de Sierra Nevada que cuenta con unas preciosas vistas con montones de nieve durante el invierno. El centro se alza sobre el borde de una escarpada montaña, lo que añade un toque natural a los cuadrados de adoquines. Cerca de allí, el río Alhama serpentea su camino lentamente hacia la costa sur, atravesado por puentes romanos de liquen manchado.

 

 

Mijas

Alrededor de Málaga y Marbella, se cuentra uno de los pueblos favoritos de los excursionistas desde siempre. Mijas ofrece un golpe de encanto tradicional de los Pueblos Blancos, con vistas hacia el mar azul del Mediterráneo y hacia las mesetas de la Costa del Sol. La parte histórica de la ciudad, conocida como Mijas Pueblo, presenta infinidad de calles estrechas y pequeñas, y sus típicos techos de tejas rojas. La otra mitad del municipio, Mijas Costa, vibra con los omnipresentes bares anglo-españoles y deportes acuáticos.

 

Gaucín

A través de las crestas verdes del Parque Natural Sierra de Grazalema, y con un blanco deslumbrador, Gaucín ha sido la fuente de inspiración de poetas, pintores y artistas desde que fue descubierto por primera vez por viajeros de una corriente a mediados del siglo 19. Hasta entonces, este pequeño pueblo unido por calles arboladas y casas encaladas era un rústico pueblo de una Andalucía intacta. Ese carácter bucólico todavía permanece hoy en día entre las plazas somnolientas y restaurantes ocultos, a través de las expansiones selváticas de plantaciones de alcornoques y castaños, y en cada detalle de toda la naturaleza de la Cordillera Subbética.

Ronda

A través del cañón del Tajo, Ronda se encuentra con orgullo encima de una serie de acantilados en lo más profundo de la provincia de Málaga, entre las crestas de la Sierra de Grazalema y los alcances de pinos de la Sierra de las Nieves. Es una ciudad que estalla con interés histórico desde el primer momento, con puentes en arco romano, una maravillosa arquitectura árabe, y la plaza de toros más antigua de toda España (la plaza de toros de Ronda). También está adornada con un apasionante laberinto de históricos callejones que nos llevan a ver las maravillosas puertas góticas de la parroquia de Santa María la Mayor.

Nerja

Ubicado en los bordes meridionales de las sierras de Tejeda, a unos 50 km al éste de Málaga, Nerja sobresale de las brillantes aguas costeras del centelleante mar Mediterráneo. Habiendo sido habitada por romanos, moros y cristianos, hoy en día la ciudad yuxtapone acueductos que se desmoronan con condominios de moda, y la arquitectura mudéjar con la mezcla burbujeante de cafeterías, restaurantes de mariscos y lugares para tomar el sol. No se pierda las cercanas cuevas de Nerja, donde los restos humanos descubiertos datan de hace más de 25.000 años.

La Taha de Pitres

Ubicado en las profundidades de los valles de las Alpujarras de Andalucía oriental, La Taha de Pitres es la imagen misma del rústico sur de España. Es pequeño y con encanto, el centro es un conjunto de cabañas simple y solitario, rodeado por arboledas de robles y castaños y algún pino mediterráneo. A su alrededor, senderos serpentean en las colinas, y las puntas nevadas de la Sierra Nevada y el crujido de los carros de los agricultores se mezclan con el crujir de los pasos que se mueven entre las casas de adobe.

Alora

Ubicado a la perfección sobre una serie de tres cimas al noroeste de Málaga, el Pueblo Blanco de Álora lleva las marcas de la antigua Grecia (los fenicios primero contruyeron su hogar aquí, utilizando el alza de la colina como fortaleza), de romanos, de estilo gótico y de musulmanes por igual. La ciudad en sí es una perfecta imagen de postal de un asentamiento andaluz tradicional, rematado con toques de rojo terracota, surcada por ondulantes líneas. La plaza, de vez en cuando bañada por el sol,  es perfecta para las tapas al aire libre en una mezcla fresca de aceitunas y caldos regionales.

Zahara de la Sierra

Zahara de la Sierra se siente enriquecida con su Juego de Tronos que sobresale de una columna escarpada de roca en las afueras de la provincia de Cádiz. Está considerado como uno de los Pueblos Blancos más impresionantes en la región, que sale de la ladera de una montaña en medio de las colinas escarpadas de la Sierra del Jaral, inundado de callejuelas adoquinadas y salpicada de encantadores sitios como la Torre del Reloj, que repercuten en cada esquina con el encanto morisco-andaluz, que proviene de los gobernantes musulmanes que dominaban estas tierras hasta principios del siglo 13.

Grazalema

Ubicado en su propio enclave de la montaña en el corazón de su parque natural del mismo nombre, la pequeña ciudad de Grazalema es uno de los pocos puntos urbanos de gracia en el interior salvaje de la Sierra del Endrinal. Famoso por su entorno natural, está rodeado por franjas de abeto verde español y montones de praderas vírgenes que florecen en vivo con la llegada de la primavera. Entre las calles estrechas del centro, se divisan cestas colgantes, mientras que la Plaza de España está rodeada de pequeños restaurantes llenos de vida y la Iglesia de la Encarnación domina con espíritu encantador.

Los Jardines de La Alhambra

En fin, una vez que has concluido la visita a La Alhambra, y si has hecho caso a nuestra recomendación de ir bien temprano, te va a quedar algún tiempo para dar una vuelta por los alrededores de La Alhambra y sus Jardines.

Si algo te va a llamar la atención al visitar La Alhambra es la gran cantidad de jardines que la jalonan, acompañados, eso sí, del agua como elemento decorativo, al tiempo que medio indispensable para la vida.

La combinación del agua y los jardines, son un complemento perfecto que revitaliza no sólo la vista y los sentidos, sino el propio alma. Imagínate cuál debiera ser la estampa de los antiguos habitantes de La Alhambra, rodeados día y noche de la musicalidad del agua rompiendo con su tintineo en las fuentes y arroyuelos de La Alhambra, rodeados de sus incomparables jardines. No te lo puedes perder en tu visita y debes reservar parte de tu tiempo a un paseo pausado por los jardines que te rodean.

Paseando por esos jardines te darás cuenta de la importancia que para los musulmanes de la Península tenía el concepto de Paraíso, del que el concepto de “Jardín Árabe” era su máxima expresión, ya que, con sus cuidados jardines con generosas cantidades de agua jugando en sus fuentes, canales y riachuelos, se pretendía recrear el Paraíso en la Tierra, de lo cual es expresión la máxima de Mahoma:

“Dios ha prometido a los creyentes y a las creyentes unos jardines en los que corren ríos. En ellos vivirán eternamente: tendrán hermosas moradas en el jardín del Edén.”

Consecuencia de ese concepto es el preciosismo de La Alhambra en cuanto a sus jardines, con lugares de una belleza imposible, en los que se mima la vegetación para darle formas increíbles en combinación con la omnipresente agua discurriendo por los pequeños canales y fuentes que sorprenden al visitante en rincones que nos permiten disfrutar de la visita más allá de la simple contemplación de un monumento histórico.

Pero, además, una de las peculiaridades del concepto del “Jardín Árabe” es el hecho de que, al tratarse de una economía de la época en la que la agricultura tenía una importancia vital, la belleza de los jardines se combina con su utilidad, ya que las huertas para cultivar productos agrícolas de primera necesidad comparten sus espacios con los cultivos meramente decorativos. Así, en el diseño de los jardines era imprescindible hacer hueco a los cultivos de productos agrícolas destinados al consumo humano, lográndose con ello una combinación perfecta entre ambos espacios.

 

Sin duda alguna, es El Generalife un ejemplo de ello y el lugar ajardinado que más te va a impresionar, pero no es menos cierto que hasta el último rincón ajardinado de La Alhambra te va a encantar, como es el caso del Patio de los Arrayanes o El Partal, por no hablar del rincón más minúsculo y oculto de La Alhambra, en el cual se abre la vida con detalles ajardinados o de huerta que encajan a la perfección con el entorno arquitectónico de que se trate.

Pero también son lugares que enamoran al visitante el Patio de los Arrayanes o “Patio de Comares”, el Patio de los Leones, el Patio de la Reja, el Patio de Lindaraja o el Jardín de Daraxa, todos ellos ubicados en los Palacios Nazaríes, sin olvidar la impresionante salida de estos Palacios que supone la contemplación de los Jardines del Partal, final de la visita a los Palacios Nazaríes y que constituye una explosión de colores y aromas en un espacio ajardinado de singular belleza y del que sólo queda una mínima parte del esplendor originario, ya que se trataba de un conjunto de palacios ajardinados que debiera ser impresionante.

La belleza de todos y cada uno de los jardines que podrás encontrar en tu visita a La Alhambra no se encuentra en su grandiosidad o en las extensiones de un Versalles, sino que, por el contrario, su encanto se encuentra en el recogimiento, en la belleza de sus rincones, en los cientos de historias de amor que deben haberse producido en alguna de las recoletas fuentes de agua cristalina que se esconden en pequeñísimos universos de vegetación que nos podemos encontrar en cualquier lugar de La Alhambra. Ahí es donde radica la belleza de estos lugares con un encanto singular y refrescante y que invitan a disfrutar de la soledad a quien los contempla, apartándose de los grupos de visitantes y adentrándose en las mil y una historias de amor que en estos jardines debieron producirse y contarse.

Pero si hay algo que caracteriza a La Alhambra es que sus jardines se desparraman por sus muros, saltan sus murallas de siglos y se extienden por las cuentas que conducen hacia la fortaleza. Cuando subimos a La Alhambra la frondosa vegetación ya nos anuncia la belleza de lo que nos vamos a encontrar, una vegetación que en verano refresca con su simple contemplación a quien se acerca a La Alhambra, valiendo la pena, simplemente, pasear por los alrededores de la fortaleza para disfrutar de su belleza exterior jalonada por una vegetación que nos transportará a siglos pasados.

Por ello, te recomendamos que, una vez finalizada tu visita, vuelvas a Granada caminando, que disfrutes de La Cuesta Gomérez, que es la que lleva hasta La Alhambra. Te impresionará el frescor que irradia, sobre todo en verano, ya que todo su arbolado y entorno ajardinado es una delicia para los cinco sentidos. Disfrutarás de la Puerta de Las Granadas, de la Cuesta de Los Chinos, de La Puerta de La Justicia, de los puestecitos de souvenirs que jalonan la subida y la bajada de La Alhambra, de su ambiente, de sus casas blancas, y, por supuesto, de algún lugar en el que dar cuartel a nuestros pies y nuestros estómagos disfrutando de la deliciosa gastronomía granadina.

La Alhambra de Granada

Si has decidido visitar Granada por tu atracción hacia La Alhambra de Granada, desde luego te interesará conocer con detalle el recinto y lo que te puede ofrecer, sus rutas, sus rincones y algunas recomendaciones que te ofrecemos.

Lo ideal sería que dejases la visita a La Alhambra para el final, como guinda al pastel, pero evitando los fines de semana y festivos, ya que están más masificados. Eso sí, las entradas has de comprarlas con antelación suficiente, ya que así podrás elegir turno de mañana, tarde o noche para la visita y evitar sorpresas. Mejor si la compra la haces por Internet

A continuación te damos una serie de indicaciones para tu visita a La Alhambra:

Es preferible el turno de mañana, ya que es mucho más amplio y puedes ver La Alhambra en todo su esplendor. Además, este turno cuenta con más espacios visitables.
Para subir a La Alhambra, coge uno de los microbuses de línea que hacen el trayecto (rojos y blancos, como los autobuses de línea grandes). Son muy cómodos y al mismo precio que los autobuses de línea normales (para informarte de sus rutas y horarios puedes llamar al 900 710 900).

Llévate almuerzo para hacer una paradita durante la visita, ya que se agradece bastante comer un “bocata” y relajarse con esas vistas en el Patio de los Aljibes.

Recuerda que la visita a los Palacios Nazaríes está limitada a determinados horarios. El horario de visita a los Palacios y la hora límite de admisión se te indican en el propio billete, por lo que planifica tu visita de modo que lo primero que veas sean los Palacios.

Cuando entres en La Alhambra lo primero que podrás visitar es El Generalife, a tu derecha nada más entrar. Si llegas con tiempo, visítalos lo primero, ya que a primera hora de la mañana es una delicia el aroma de sus jardines, la tranquilidad de sus espacios verdes y rincones, así como las vistas de Granada con las primeras luces del día. Además, a primera hora de la mañana hay menos visitantes, por lo que podrás hacer unas fotos perfectas y disfrutar de momentos deliciosos en estos jardines.

Deja para el final el Palacio de Carlos V, ya que, aunque no está mal, tampoco tiene mucho que ofrecer.

En las tiendas que existen dentro de La Alhambra, junto al Palacio de Carlos V, podrás comprar algunos recuerdos. A diferencia de otros lugares turísticos, sus precios no son excesivos, a pesar de estar dentro del recinto, por lo que es buena idea hacer las compras de souvenirs ahí.

Una vez que hayas terminado la visita, y si ya visitaste con anterioridad El Generalife, no salgas a toda prisa y relájate en La Medina y sus jardines.
Te recomendamos que, por unos 6€, te hagas en la entrada a La Alhambra con el alquiler de una audioguía, ya que son muy cómodas y útiles para seguir los itinerarios. Y, cómo no, llévate unas buenas zapatillas de deporte; te harán falta.

En cuanto a los horarios y precios, podrás obtener información adicional al respecto cuando vayas a realizar la compra de tus entradas (puedes comprar tus entradas a La Alhambra desde aquí), recordándote la conveniencia de comprar las entradas con bastante antelación. La recogida de las entradas, si la haces por Internet, la efectuarás en el propio recinto de La Alhambra, justo a la entrada, donde encontrarás unos terminales en los que se imprimen las mismas pasando la misma tarjeta de crédito con la que hiciste la compra por Internet.

La Alhambra de Granada es el mayor de los atractivos con que cuenta la ciudad, una construcción de origen militar que, con el tiempo, pasó a conjugar ese aspecto con un carácter palaciego, siendo esto último lo que dota a esta maravilla de un atractivo excepcional, sobre todo en su interior.

Se trata, por tanto, de una ciudadela palaciega de origen andalusí, siendo la traducción de su nombre la de “Fortaleza Roja”, algo que se aprecia a la perfección cuando se contempla desde el horizonte la típica estampa de La Alhambra, dándonos la imagen de una fortaleza de color rojizo que se eleva sobre la Vega de Granada sobre el cerro de La Sabika. Ese carácter de ciudadela palaciega proporcionaba a La Alhambra todo lo necesario para la vida diaria independiente con respecto a Granada de sus habitantes, contando con mezquitas, talleres, escuelas, mercados, …, lo que convertía a la fortaleza en una verdadera ciudad ubicada en una posición estratégica privilegiada.

El establecimiento definitivo de La Alhambra como residencia real de la Familia Nazarí se producirá con Mohamed ben Al-Hamar (Mohamed I), en el siglo XIII, momento que marcará el mayor esplendor de La Alhambra, aunque ya desde el siglo siglo IX se tiene noticia de la existencia del recinto, si bien como fortaleza únicamente.

Pero, como indicamos, será con Mohamed I cuando podemos comenzar a hablar del esplendor de La Alhambra, época en la que se construyeron la Torre de la Vela y del Homenaje, comenzando asimismo la construcción del palacio y del recinto amurallado, la cual continuó con Mohamed II y Mohamed III, destacando de este último la construcción de la Mezquita. Sin embargo, será en la época de Yúsuf I y Mohamed V (período comprendido del 1333 al 1391) cuando se llevarán a cabo las construcciones más características de La Alhambra y que nos han llegado hasta nuestros días (por ejemplo, la Puerta de la Justicia, el Cuarto de Comares, el Patio de los Leones, …), así como las reformas más importantes de la Alcazaba y los Palacios Nazaríes.

Con la Reconquista Cristiana se producrirán una serie de reformas que conllevarán, igualmente, la destrucción de algunos elementos arquitectónicos de La Alhambra para construir los elementos propios del nuevo poder, destacando sobremanera el Palacio de Carlos V. Posteriormente, fundamentalmente con la invasión francesa de España, se irá produciendo una progresiva degradación de la ciudadela, hasta el siglo XIX, momento a partir del cual comenzará la reconstrucción de La Alhambra y su conservación, algo a lo que contribuyó decididamente Washington Irving, un historiador norteamericano enamorado de Granada y La Alhambra, quien la dio a conocer al Mundo con su famosísima obra “Cuentos de La Alhambra” (1832).

Hoy día La Alhambra de Granada es mundialmente conocida, habiendo sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984, declaración que incluye la propia Alhambra y el Generalife, extendiéndose también al barrio del Albaicín (en 1989), un reconocimiento que realmente hace justicia a este complejo incomparable que enamora a todo el que lo visita.

En tu visita a La Alhambra vas a encontrar los siguientes grandes puntos de interés

El Generalife: Es lo primero que podrás visitar en tu entrada a La Alhambra, recomendándote que la visita la comiences bien temprano, ya que la visión de Granada, La Alhambra y El Albaicín desde los Jardines del Generalife es algo que enamora a los sentidos. Puedes obtener más información en nuestro especial dedicado al Generalife.

La Medina: La Medina de La Alhambra era propiamente la zona más viva de la ciudadela, lo que podemos considerar la ciudad en la que se encontraban los mercados, los talleres, las escuelas, los baños públicos, …; realmente, puedes imaginar que se trataba de un lugar lleno de bullicio y de vida. Tras tu visita a los Jardines del Generalife, la entrada en el recinto amurallado de La Alhambra la harás a la Medina (puedes obtener más información en nuestro especial dedicado a la Medina).

El Palacio de Carlos V: Símbolo del poderío imperial de España de la mano de Carlos V, el Rey decidió instalar un palacio impresionante en el centro mismo de La Alhambra para proclamar su poder. Echa un vistazo a nuestro especial dedicado a este Palacio.

Los Palacios Nazaríes: Podemos decir que son el corazón de La Alhambra de Granada, donde se concentran la mayor parte de los tesoros de la ciudadela.

La Alcazaba: La zona militar propiamente dicha de La Alhambra es la Alcazaba, constituyendo la parte más antigua de la ciudadela y a partir de la cual creció y se fue ampliando el recinto. Visita nuestro especial dedicado a la Alcazaba.

Los Jardines de La Alhambra: Sin duda alguna, La Alhambra carecería de buena parte de su encanto si no fuera por sus jardines. Más allá de los Jardines del Generalife, La Alhambra cuenta con mil y un rincones ajardinados que le otorgan una magia especial. Visista en esta guía nuestro especial dedicado a estos jardines.

Cada uno de estos lugares de La Alhambra encierra, a su vez, diversas maravillas que se descubren en la visita, mejor pausada que rápida, por lo que te insistimos en la conveniencia de programar tu visita bien temprano. Cuando compres tus entradas verás que dispones de dos turnos (mañana y tarde), recomendándote especialmente el de mañana, ya que es el que te permite una mayor tranquilidad y disfrute de La Alhambra, recordándote que en la propia entrada tienes una hora concreta para visitar los Palacios Nazaríes, por lo que habrás de organizar tu visita al resto de espacios en función de esa hora, ya que, transcurrida la misma, ya no podrás entrar en los Palacios.

Pero sin cada uno de esos lugares son imprescindibles en tu visita a La Alhambra, no los son menos sus famosas puertas, las cuales jalonan el complejo y marcan un momento único en la visita a la fortaleza. La Puerta de las Granadas, la Puerta de la Justicia, la Puerta del Vino (quizás la más famosa porque sale en todas las postales típicas de La Alhambra y que da acceso al Patio de los Aljibes y, de ahí, a La Alcazaba), la Puerta de las Armas, la Puerta de los Siete Suelos, la Puerta del Arrabal, el Arco de las Orejas y la Puerta de los Carros son las puertas que dan acceso a la propia Alhambra y a los distintos puntos dentro de ella, cada una de las cuales encierra una historia forjada tras siglos de leyendas. En la imagen siguiente podrás ver numeradas cada una de las puertas más importantes y, a continuación, una breve descripción por su orden:

Puerta de la Justicia: Numerada con el número 1 se encuentra la Puerta de la Justicia, también conocida como “Puerta de la Ley”, edificada en 1348 y forma parte de las murallas de La Alhambra. También es conocida como “Puerta de la Explanada” por la amplia explanada que se extendía ante ella, siendo una de las puertas más monumentales de todo el complejo y la que encierra una de las leyendas más famosas de La Alhambra. Efectivamente, en cada uno de los dinteles de esta puerta hay una mano y una llave, respectivamente, y se decía que ningún enemigo de la fe islámica entraría en La Alhambra hasta que la mano pudiera coger la llave.
Plaza de los Aljibes: Está numerada con el número 2. No se trata de una puerta, pero a ella se accede desde la Puerta del Vino (con el número 3) y desde la Puerta de la Justicia, y, desde esa plaza, se accede a la Alcazaba. El nombre de esta plaza se debe a que aquí se encontraban ubicados los aljibes que mandara construir el Conde de Tendilla en 1494, los cuales, tras ser soterrados, dieron lugar a esta plaza. Las vistas son realmente preciosas desde esta plaza, vistas entre las que destaca el Albaicín.

Puerta del Vino: Es una de las puertas más famosas de La Alhambra, una de las puertas más típicas de las postales de este conjunto. Su nombre se debe a que en esta puerta los vecinos de Granada dejaban aquí el vino que producían y que consumían, y ella separa el acceso al Patio de los Aljibes y al Palacio de Carlos V. Está numerada con el número 3.
Puerta de las Armas: Numerada con el número 4, la Puerta de las Armas es una de las más antiguas de La Alhambra, datándose su construcción en el siglo XIII, y se encuentra ubicada en La Alcazaba.

Puerta de los Siete Suelos: Con el número 5, es una de las puertas exteriores de La Alhambra y da acceso a La Medina. Data del siglo XIV y fue parcialmente destruida por las tropas francesas, siendo reconstruida en la década de los 60.

Las puertas enumeradas forman parte del complejo amurallado de La Alhambra. Sin embargo, tal y como hemos indicado, existen otras puertas que llenan de magia y leyendas La Alhambra, como es el caso de la Puerta de las Granadas, la cual es de estilo renacentista, al igual que el Palacio de Carlos V, datándose su construcción en el año 1536, de la mano de Pedro Machuca, y que sustituyó a otra puerta de origen islámico. Igualmente, la Puerta del Arrabal es otra de las puertas que encierra el encanto de La Alhambra más antigua, permitiendo en su época ir al Sacromonte y salir sin pasar por la ciudad de Granada, comunicando al mismo tiempo la Medina de la Alhambra y con el Generalife. También no podemos olvidar el Arco de las Orejas (conocido también por “Arco de las Medias”, “de las Manos”, “de las Pesas” y “de los Cuchillos”), una puerta mora que controlaba el acceso a la Plaza Bibarrambla en la ciudad baja, así como la Puerta de los Carros, la cual fue abierta en la época de la Reconquista para dejar pasar los carros a La Alhambra con materiales para la construcción del Palacio de Carlos V.

La Alhambra de Granada enamora a quien la visita y siempre ofrece mucho más de lo que se espera. Se trata de un lugar mágico que ha inspirado a la cultura popular y sin el cual no podría entenderse el encanto de Granada. Sus jardines, sus rincones, las inscripciones que adornan sus estancias (más de 10.000 inscripciones, incluyendo poemas y pasajes del Corán), el sonido de sus fuentes y arrayanes, el silencio que envuelve a sus muros a primeras horas de la mañana, la magia de contemplar Granada desde la Torre de la Vela al atardecer, … La Alhambra es mucho más que un monumento histórico, una joya que enamora desde la subida misma por la llamada “Cuesta de los Chinos”, un lugar cuya pérdida, no en vano, hizo llorar a Boabdil cuando perdió su reino.