Viaje a Ámsterdam: qué ver en Ámsterdam en tres días

Uno de los hobbies más populares del planeta es viajar. Son muchas las personas que quieren conocer nuevas ciudades, países, costumbres o culturas continuamente.

Ámsterdam es mundialmente conocida por muchas cosas: sus canales, el Barrio Rojo, sus Coffee Shops, los espectaculares parques, la magnífica vegetación, los millones de bicicletas que pasean por la ciudad y los museos llenos de arte como el de Rembrant o el de Van Gogh.

La ciudad holandesa se caracteriza por sus canales, por eso se la llama “la Venecia del norte”. Además, en 2011 fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Por su parte, el Barrio Rojo y los Coffee Shops son el centro de las críticas de muchos detractores de la ciudad holandesa. En el Barrio Rojo están las prostitutas detrás de un escaparate como si fueran mercancía y en los Coffee Shops es legal la venta y el consumo de marihuana.

Pero Ámsterdam no es solo eso, también se puede disfrutar paseando por los magníficos parques, descubrir la ciudad en bicicleta o visitar museos tan increíbles como el de Rembrant o el de Van Gogh.

Yo fui con mis amigos. Teníamos muchas ganas de ir y el año pasado tuvimos la gran suerte de hacer realidad el viaje y conocer la capital de Holanda. Estuvimos tres días en Ámsterdam. Después de conseguir el vuelo nos pusimos a buscar hoteles y alojamientos a buen precio y a preparar el itinerario que íbamos a realizar.

Por eso, quiero ofrecerte el itinerario que hice con mis amigos en tres días. Te contaré toda mi experiencia para que tu viaje sea más cómodo y agradable. Así solo tendrás que preocuparte de disfrutar al máximo en Ámsterdam.

Qué ver en Ámsterdam: Día 1

Nosotros cogimos el avión muy pronto para llegar a buena hora a Ámsterdam. Así, tras dejar las maletas en el hotel, pudimos empezar a ver la ciudad cuanto antes aprovechando al máximo el tiempo.

Lo primero que hicimos fue coger unas bicis del hotel. Es el mejor consejo que te pueden dar, ya que es muy cómodo y barato moverte en bicicleta por Ámsterdam. Hay miles de bicicletas y casi todo el mundo se desplaza así. Además, hay un carril específico para que las bicis puedan circular sin peligro, pero si es tu primera vez en Ámsterdam te recomiendo que tengas mucho cuidado para evitar cualquier accidentes.

Una vez montados en las bicis fuimos a dar un paseo en barco por la ciudad. Te recomiendo que lo hagas nada más llegar, así te puedes formar una visión general de la ciudad y estarás más ubicado para el resto del viaje. La bici la puedes atar en cualquier sitio, pero recuerda donde la dejas para recogerla.

Es una de las actividades más bonitas que realizarás en Ámsterdam. Dar un paseo por los canales del Ámstel, el río que atraviesa la ciudad. Podrás deleitarte con todos los puntos turísticos y de interés que tiene la ciudad holandesa, pero los verás desde el agua. Una visión diferente y preciosa que no puedes perderte.

Después del recorrido en barco nosotros visitamos el famoso Museo Van Gogh. También te recomiendo ver el Rijksmuseum. Son dos de los mejores museos del mundo y se encuentran en Ámsterdam.

Tienes que ir con tiempo porque son museos grandes y donde pasarás varias horas. Podrás gozar con grandes obras del arte. Las entradas para el Museum Van Gogh valen 17 € y para el Rijksmuseum cuestan 17,5€ (los menores de 18 años tienen la entrada gratuita).

Después del tiempo cultural y de arte será hora para comer. Puedes acercarte a la plaza Leidseplein para tomar algo rápido y así continuar tu itinerario en la ciudad holandesa.

Después de reponer fuerzas te recomiendo que vayas al famoso parque Vondelpark donde podrás relajarte y disfrutar de mucha vegetación, grandes árboles, y pequeños animales. Es el parque más grande de Ámsterdam y es perfecto para caminar, pasear en bicicleta, practicar deporte, comer al aire libre o relajarse en un banco o en alguno de sus cafés con terraza.

Es el lugar ideal para tomarse un respiro y descansar, ya que cuenta con una situación muy céntrica cerca de Leidseplein. En verano suele ser el escenario de conciertos o de obras de teatro al aire libre.

Tras descansar en el Vondelpark nosotros fuimos al Barrio Rojo. En pleno corazón de Ámsterdam se encuentra una de las zonas más polémicas de la ciudad. Destaca por la gran cantidad de neones y luces rojas que adornan los escaparates donde las meretrices ofrecen sus servicios.

Siempre está lleno de gente. Muchos van a reclamar los servicios de las chicas y otros muchos van simplemente para ver y observar el “espectáculo ofrecido”.

Son muchos los que no quieren ni oír hablar del Barrio Rojo, pero si estás en Ámsterdam es una visita obligada e inevitable. Obligada porque es uno de los barrios más famosos de Europa y conocerlo no mata a nadie e inevitable porque es una de las zonas más turísticas de la ciudad y hay varios monumentos cercanos que se tienen que ver como la iglesia Oude Kerk o el Museo Amstelkring.

Tras conocer el Barrio Rojo decidimos ver la iglesia Oude Kerk. Fue construida en 1302 y es el edificio más antiguo de la ciudad.

La verdad que nos chocó e impresionó un poco que la iglesia estuviera en pleno corazón del Barrio Rojo, rodeada de luces y de mujeres que se exponen tras las vitrinas de los escaparates. Pero sin duda es un hecho más que pone de manifiesto que Ámsterdam es una capital tan liberal como religiosa.

Para cenar te propongo que vayas a la zona de Chinatown y comas en uno de los restaurantes tailandeses que han adquirido mucha fama en la ciudad.

Cuando caiga la noche puedes visitar algún Coffee Shop, actividad famosa en Ámsterdam, y saber lo que es sin necesidad de que te lo cuenten. Un coffee en Ámsterdam es como un bar, pero donde está legalizada la venta y el consumo de marihuana. Es bastante extraño, ya que no venden alcohol y no se puede fumar tabaco, sólo hachís y marihuana.

Aunque los coffee no son solo para fumadores, ya que podrás consumir marihuana en té, en pipa de agua, o con magdalenas y pastelitos hechos a base de Cannabis.

También puedes entrar sin necesidad de consumir, puedes tomarte un café o un refresco y ver el ambiente que se vive en un Coffee Shop por dentro.

Recuerda: se puede fumar en el coffee pero en la calle está totalmente prohibido fumar.

Te recomiendo que vayas a algún coffee del Barrio Rojo y así puedas comprobar la diferencia que hay por el día y por la noche. Por la noche impresiona más el Barrio Rojo, pues hay mucha más gente y las luces hacen que experimentes la eléctrica atmósfera de uno de los barrios más famosos del planeta.

Si te quedan fuerzas puedes ir a la zona de Rembrandtplein. Es típica zona de fiesta donde poder tomar algo antes de volver al hotel a descansar.

Qué ver en Ámsterdam: Día 2

El segundo día nosotros lo empezamos con la Casa de Anna Frank. Te recomiendo que madrugues y te levantes pronto para evitar las largas colas y aproveches, ya que no tienes tiempo que perder.

Anna Frank fue una niña judía que vivió escondida en una casa con su familia durante la Segunda Guerra Mundial. Finalmente fueron encontrados y llevados a un campo de concentración. En la casa fue donde escribió su famoso diario. El precio de la entrada por persona es de 9€. Los niños de 9 años o menos tienen la entrada gratuita.

En su interior no se pueden hacer fotografías y hay cámaras para vigilar.

Tras sumergirte por el dolor y el miedo de Anna Frank quedarás emocionado y conmovido por una historia que sobrecoge desde el minuto uno. Alucinarás con la casa donde “vivía” escondida sin poder salir.

Después de un poco de historia puedes ver el Begijnhof, un complejo religioso que contiene la capilla más antigua de Ámsterdam.

Begijnhof es un conjunto de elegantes casas fundado en 1346. En el número 34 encontramos la casa más antigua de la ciudad, que data de principios del siglo XVI. Es una de las dos únicas casas de la ciudad que quedan con la fachada de madera.

Las casas de madera las prohibieron en Ámsterdam en 1521 por su facilidad para incendiarse.

Otro lugar de gran interés es la Plaza Dam. Es una parada obligada porque es el lugar en torno al cual se creó Ámsterdam. De hecho, es la plaza más importante de la ciudad.

En la plaza destacan el Palacio Real y el Monumento Nacional.

En el centro de la Plaza Dam puedes ver el Monumento Nacional. Es un obelisco de 22 metros de altura. Es un homenaje a los soldados holandeses que murieron en la Segunda Guerra Mundial.

Por su parte, el Palacio Real fue construido entre 1648 y 1655. En sus orígenes fue utilizado como Ayuntamiento y ahora es la sede de diversos actos oficiales.

Además, en la Plaza Dam podrás ver el Madame Tussauds, uno de los museos de cera más famosos del mundo.

Después de comer te recomiendo que visites barrios importantes en Ámsterdam como el Plantage o Jordaan.

Acércate para ver la casa de Rembrandt o vive la Experiencia Heineken si lo que más te apasiona es la cerveza.

Si coges la calle Prinsengracht llegarás hasta la Iglesia Westerkerk. Te recomiendo que subas hasta arriba para poder disfrutar de las mejores vistas de la ciudad.

La Estación Central también es una parada obligada. A nosotros nos impresionó el parking de fuera repleto de bicicletas. Era imposible encontrar la tuya en medio de ese “mar” de bicis.

Para cenar puedes ir al barrio Pijp, cerca de Sarphatipark. Es el barrio con mayor diversidad étnica de la ciudad.

Después de cenar puedes tomar una copa o comprar una entrada para los locales de música en directo de Leidseplein.

Qué ver en Ámsterdam: Día 3

En el último día nosotros comenzamos con el colorido Mercado de las Flores. Es un mercado que data del año 1862.

Encontrarás todo tipo de flores, tulipanes y semillas de plantas muy variadas. Aquí podrás comprar el regalo estrella por los turistas: los bulbos de tulipán.

Tras el Mercado de las Flores coge la Calle Singel y llegarás a la Plaza Spui, un lugar ideal para tomar un café, leer un libro o disfrutar del día.

Otra visita obligada es el famoso cartel “I am Amsterdam”, donde los turistas se hacen la famosa y típica foto de recuerdo en la ciudad.

Después de esto ya no te quedará mucho por ver en Ámsterdam. Puedes recorrer lo que falta o visitar de nuevo lo que más te haya gustado de la capital holandesa. Puedes ir a ver los molinos de viento. Te recomiendo coger un barco e ir a visitar otros pueblos holandeses que son muy bonitos.

Espero que disfrutes mucho de Ámsterdam y te deleites con la belleza de la capital holandesa.

No olvides comentar el reportaje, darnos tu opinión u ofrecernos tu experiencia sobre Ámsterdam, o incluso dar consejos a otros lectores para que disfruten con la capital de Holanda.

Qué hacer y visitar en Bilbao

La Ría: la columna vertebral de Bilbao…

Bilbao no puede entenderse sin su Ría, verdadera columna vertebral de la ciudad y la que ha ido perfilando la fisonomía y personalidad de ésta.

La Ría de Bilbao recibe el nombre de “Ría del Nervión” o “Ría del Ibaizábal”, en referencia a la confluencia de la desembocadura en el Cantábrico de esos dos ríos: el Nervión y el Ibaizábal. Dichos ríos, como indicamos, desembocan en el Cantábrico, a través del Golfo de Vizcaya, en la ciudad de Santurce, y su confluencia en la Ría ha marcado y marca la organización y la historia de la ciudad de Bilbao.

Efectivamente, la confluencia de estos dos ríos formando la Ría de Bilbao (confluencia que se produce cuando los dos ríos llegan al nivel del mar, en el barrio bilbaíno de La Peña) ha dividido históricamente a la ciudad en dos: el Casco Viejo y el Ensanche. El Casco Viejo de Bilbao se ubica en la margen derecha de la Ría, mientras que el Ensanche se ubica en la margen izquierda, una división que trasciende el carácter administrativo de la misma, ya que históricamente dicha división ha definido a dos ciudades diferentes.

Y cuando hablamos de dos ciudades diferentes no estamos hablando en sentido figurado, ya que la división provocada por la Ría ha determinado históricamente dos grandes grupos o clases sociales. Efectivamente, se puede decir que la margen derecha de la Ría, desde la Revolución Industrial del XIX, se correspondió con las clases pudientes y acomodadas, mientras que la margen izquierda, la del Ensanche, se correspondía con el Bilbao obrero (el nombre de “Ensanche” proviene, precisamente, de la época de la Revolución Industrial, cuando se hace necesario ampliar la ciudad hacia la margen izquierda de la Ría para dar cabida a la gran cantidad de obreros que comenzaban a llegar al Bilbao industrial), una distribución social y poblacional que también ha determinado la fisonomía y la arquitectura de ambas márgenes.

Así, mientras que la margen derecha de la Ría acoge el Casco Viejo y el Bilbao más histórico, la margen izquierda ha sido la que una mayor evolución ha experimentado, la que refleja los cambios que la ciudad ha llevado a cabo para su modernización. Efectivamente, las dos márgenes de la Ría son reflejo de la evolución de la ciudad: mientras que el Casco Viejo de Bilbao se ha ido restaurando para recuperar las esencias del Bilbao más histórico, la zona de El Ensanche ha pasado de ser una zona residencial obrera a ser el centro económico y punta de lanza de la modernidad de Bilbao.

Así las cosas, si se contempla la historia de Bilbao se comprenderá fácilmente que la Ría es la verdadera columna vertebral de la ciudad, 14 km de Ría que comienzan cuando ésta es navegable y que han determinado el Bilbao del pasado, el del presente y el del futuro, conformando una ciudad que, en sus distintas facetas del Bilbao minero, el Bilbao siderúrgico o el Bilbao pesquero, no se entendería sin su Ría, una Ría que nos servirá como punto de referencia en esta Guía de Bilbao, especialmente la distinción entre margen derecha y margen izquierda que la propia Ría origina.

Pero seríamos injustos si nos refiriéramos a la Ría de Bilbao como un mero accidente geográfico, con una importancia divisoria unas veces y articuladora otras de la ciudad, sin detenernos en comprender y apreciar sus encantos en si mismos considerados. Efectivamente, la Ría de Bilbao discurre pausada por entre la ciudad, dominando el pasado, el presente y el futuro de ésta, sabiéndose la protagonista de la suerte de quienes un día decidieron asentarse en sus márgenes y unir su futuro al poder de la naturaleza que representa la Ría, la cual, impasible, no varía un ápice su curso, obligando a los habitantes de la ciudad a ingeniárselas para salvar este imperturbable obstáculo a fin de unir las dos márgenes, ingenios que se plasman en puentes que refuerzan sobremanera el tranquilo poderío de la Ría.

Y es que la Ría impone su ley natural y ha obligado a los bilbaínos a tender hasta 14 puentes que unen las dos márgenes de la ciudad, puentes de diferentes épocas y estilos que engalanan la Ría y proclaman su poder y majestuosidad, al tiempo que nos permiten conocer un poco más sobre la historia y la evolución de Bilbao alrededor de su Ría:

Puente del Arenal: Este puente data del año 1847, siendo el tercer puente sobre la Ría de Bilbao que se construyó, respondiendo ello al vertiginoso crecimiento de la ciudad por aquel entonces, ya que los dos puentes existentes hasta entonces (el de San Antón y el de San Francisco) ya se quedaban cortos y era necesario ampliar la red de puentes sobre la Ría con que contaba la ciudad. Fue el primer puente de España construido mediante fundición, lo cual se llevó a cabo en el propio Bilbao, en la recién creada fundición “Fundiciones Santa Ana de Bolueta”, lo que nos sitúa ante una de las primeras manifestaciones de la Revolución Industrial en Bilbao. Este puente se inauguró con el nombre de la Reina Isabel II y estuvo en funcionamiento en su estructura originaria hasta el año 1937, cuando, durante la Guerra Civil, fue volado, por lo que en 1940 fue reconstruido mediante hormigón armado, pasando a llamarse “Puente de la Victoria”, para pasar a recibir su denominación actual de “Puente del Arenal” en el año 1980, en referencia a la zona donde se ubica.

Puente de San Antón: Se trata del puente más antiguo de Bilbao, anterior incluso a la fundación de la ciudad en el año 1300, apareciendo este puente en el escudo de la ciudad. Su nombre se debe a que conecta con la Iglesia de San Antón, y se trata, quizás, del puente con más historia de Bilbao, ya que, durante años, era el único puente que conectaba Vizcaya con Castilla, por lo que era el lugar de paso obligado para los comerciantes y lugar de pago de aduanas en régimen de monopolio en favor de la Villa de Bilbao. Durante la Guerra Civil fue bombardeado y se recosntruyó posteriormente guardando fidelidad al puente original.

Puente de Vizcaya: También se le conoce como “Puente Colgante” o “Puente Palacio”. Se trata de un puente realmente impresionante, tanto hoy como en la fecha de su construcción (en 1893), ya que cuenta con 61 metros de altura y 160 de longitud, el cual se atraviesa ascendiendo por un ascensor hasta una barquilla transportadora que permite cruzar la Ría y disfrutar, de paso, de unas vistas impresionantes de la ciudad. Se trata, así, de un puente colgante que responde a las magníficas construcciones de la Revolución Industrial, siendo el único puente de estas características que sigue en funcionamiento en el Mundo hoy día, por lo que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Puente del Ayuntamiento: También conocido como “Puente de Begoña”, ya que servía para conectar el Barrio de Begoña con el Ayuntamiento de Bilbao, datando su construcción de principios del siglo XX. Se trata de un puente de estilo modernista que, inicialmente, era móvil, aunque hoy día, desde 1969, ha quedado como puente fijo al desaparecer el tráfico fluvial de la Ría.

Puente Pedro Arrupe: Este puente es uno de los más recientes, ya que se inauguró en 2003, de ahí el estilo actual que presenta, representando a una libélula. Se trata de un puente totalmente peatonal construido en acero dúplex (es el primer puente del Mundo construido con este material), estando recubierto su interior de madera, lo que da una sensación cuando se atraviesa de estar paseando por la cubierta de un barco. Este puente une una de las zonas más bonitas de Bilbao: el Paseo de Ribera de Abandoibarra con la Avenida de las Universidades. Se trata de un puente precioso, especialmente por la noche, cuando se ilumina.

Puente de Deusto: Este puente se inauguró en plena Guerra Civil, en diciembre de 1936, y volado un año después durante la Guerra, siendo reconstruido en 1939. Fue puente levadizo hasta 1995, año a partir del cual pasó a ser fijo, inspirándose en su construcción en el Puente de la Avenida Michigan de Chicago, por lo que, en sus tiempos, era todo un espectáculo el verlo en funcionamiento. Este puente comunica las zonas de Abando y de Deusto, dando acceso, precisamente a la prestigiosa Universidad de Deusto, fundada en 1864 por los Jesuitas (una Orden, por lo demás, de larga tradición en el País Vasco), situada justo junto a la Ría, en su margen derecha.

Puente Euskalduna: Este puente es uno de los más recientes en Bilbao, ya que data de 1997. Está dedicado al tráfico rodado y se sitúa entre la Plaza del Sagrado Corazón y Botica Vieja, ubicándose sobre donde estaban los antiguos Astilleros Euskalduna, de ahí el nombre del puente, denominación que también recibe el cercano Palacio Euskalduna o “Euskalduna Jauregia”.

Zubizuri: Oficialmente su nombre es el de “Puente Peatonal del Campo de Volantín”, también conocido como “Puente de Calatrava”, ya que es obra del arquitecto valenciano, lo que salta a la vista nada más verlo, con la inconfundible estampa de los puentes de este arquitecto. Este puente une el Campo de Volantín (uno de los paseos más preciosos de Bilbao que, a finales del siglo XIX y principios del XX, fue el lugar de residencia de las clases más pudientes que comenzaban a abandonar el Casco Viejo de Bilbao) con El Ensanche y no ha estado exento de críticas tanto durante su construcción como en su mantenimiento posterior.

Puente de Rontegi: Se trata de otro puente de reciente construcción, aunque carece de atractivo turístico alguno, ya que su finalidad es exclusivamente para unir por carretera Bilbao con Baracaldo y Erandio, entre otras poblaciones.

Puente de la Merced: Es uno de los más antiguos de Bilbao, ya que data su construcción de 1886, reconstruido tras la Guerra Civil, ya que fue destruido en 1937. Su nombre procede del antiguo Convento de la Merced, el cual estaba cercano al puente, aunque, en realidad, este puente vino a sustituir al primitivo Puente de San Francisco, el cual se situaba unos metros más arriba y databa de 1793, el cual fue destruido por los franceses durante la Guerra de la Independencia.

Puente Príncipes de España: También es conocido como “Puente de La Salve”, un puente que data de 1972, siendo en primer puente en España que utiliza un sistema de tirantes, como el puente de de San Francisco. Este puente está situado junto al Museo Guggenheim, añadiéndose al puente, con motivo del décimo aniversario del museo, un arco rojo. Este puente cuenta con ascensores gratuitos en la margen derecha de la Ría.

Puente de la Ribera: También se le conoce como “Puente de San Francisco”, aunque no es el original que databa de 1827 y al que se le deica una canción muy tradicional en Bilbao. El actual puente data de 1939, ya que el anterior fue destruido durante las Guerras Carlistas.


Puente de Hierro de Don Pablo Alzola: Este puente es de fines del siglo XIX, y se sitúa entre Baracaldo y Bilbao, siendo uno de los puentes más significativos del espectacular crecimiento de la ciudad durante la época de la Revolución Industrial, respondiendo a la estética de la época.
Puedes ver la ubicación de todos estos puentes en este callejero de Bilbao en PDF que te puedes descargar de forma gratuita y que te será muy útil a la hora de ubicarte en la ciudad.

Catorce puentes que nos hablan de la historia de Bilbao desde sus orígenes, una historia ligada indiscutiblemente a la Ría, lugar de celebración de los triunfos del “Athletic Club Bilbao” y punto de referencia obligado a la hora de exportar la imagen de la ciudad al Mundo; no en vano, tenía que ser junto a la Ría de Bilbao donde se construyese el Museo Guggenheim, ya que la Ría de Bilbao aúna el pasado, el presente y el futuro de esta ciudad que se basa en sus tradiciones para mirar al futuro, unas tradiciones que homenajean a la Ría de Bilbao el día 22 de junio, fecha en la que cada año se celebra el “Día de la Ría” o “Itsadarra Eguna”.

La margen derecha de la Ría y el Casco Viejo de Bilbao o las “Siete Calles”…

Como hemos indicado, la margen derecha de la Ría es la que aglutina el Casco Viejo de la ciudad, la zona residencial de la burguesía bilbaína por antonomasia y de sus clases pudientes, algo que tiene su explicación en los orígenes mismos de Bilbao.

Efectivamente, los orígenes de Bilbao datan del año 1070, cuando Bilbao no era más que un lugar de reunión de pescadores al inicio de la parte navegable de la Ría, existiendo un puente que comunicaba las dos márgenes de aquélla (el que hoy se conoce como “Puente de San Antón”). Sin embargo, la fundación de Bilbao data del año 1300, con el otorgamiento en dicho año de su Carta Puebla por Diego López V de Haro y confirmada un año después por el Rey Fernando IV de Castilla, un otorgamiento que se haría sólo a la margen derecha, ya que la fundación de la Villa de Bilbao con el otorgamiento de su Carta Puebla se referirá sólo a dicha margen, alrededor de la anteiglesia de Begoña, lo que supuso la aplicación del Fuero de Logroño a dicha margen derecha, margen fundacional de la ciudad, de ahí que el Casco Viejo de la ciudad se encuentre en la misma y que haya sido siempre la escogida por las clases pudientes bilbaínas para asentarse.

Es por tanto en la margen derecha de la Ría donde se encuentra el Bilbao más antiguo, lo que popularmente se conoce como el “Botxo” (denominación que hoy día se aplica para referirse cariñosamente a la Villa de Bilbao y que significa “hoyo”), donde se encuentra la esencia de lo que antaño se llamaba “vizcaíno” y de donde arranca la historia de esta ciudad. Y es en su Casco Viejo donde vamos a encontrar este Bilbao, el Bilbao de las “Siete Calles”, las primeras calles que están en el origen de la ciudad y en las que late el corazón de esta ciudad.

Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle y Barrencalle Barrena son las Siete Calles originarias de Bilbao, las cuales las puedes identificar en cualquier plano de la ciudad porque son las únicas que están alineadas en paralelo entre ellas mirando hacia la Ría; unas calles llenas de actividad comercial y hostelera, siendo de visita obligada en tu viaje a Bilbao para perderte por entre las calles, callejuelas y plazuelas que encierran las esencias del Bilbao más auténtico, al tiempo que vas a encontrar los monumentos y los lugares más antiguos de la ciudad:

La Catedral: La Catedral de Bilbao tiene como nombre oficial el de “Catedral Basílica de Santiago”, nombre en honor del Patrón de Bilbao el Apóstol Santiago el Mayor. Situada en pleno corazón del Casco Viejo de Bilbao, en la Plaza Done Jakue, la Catedral de Bilbao cumple también funciones parroquiales, constituyendo el templo gótico más representativo de la provincia de Vizcaya. El templo data del año 1397, si bien, sustituye a dos anteriores emplazados en el mismo lugar, el más antiguo anterior al año 1300, año de fundación de Bilbao. Declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931, destaca su fachada neogótica (especialmente su rosetón) sobre elementos del originario gótico y que sustituyeron a los elementos barrocos incorporados en el XVII; asimismo, en la fachada de la Catedral destaca la torre de estilo neogótico y que supera los 60 metros de altura, la cual sustituyó a otras torres anteriores de estilos diversos, datando la actual del año 1891. A destacar también de la esta Catedral sus quince capillas, diez de las cuales se encuentran ubicadas en los contrafuertes del edificio, mientras que las originarias cinco se encuentran situadas en el centro de la girola. Pero si hay algo realmente encantador en la Catedral de Bilbao es su claustro, un claustro de estilo gótico en el que el blanco de su piedra contrasta sobremanera con el verde del centro ajardinado. Sin duda, la mejor forma de comenzar la visita al Casco Viejo de Bilbao es situarse en su corazón: la Catedral.

Plaza Nueva: Esta denominación para esta plaza tiene su sentido en su inspiración en la Ilustración (a pesar de lo cual su denominación inicial fue la de “Plaza de Fernando VII”, algo realmente paradójico), siendo de estilo neoclásico y construyéndose entre los años 1829 y 1851. Esta plaza está llena de ambiente, tanto de día como, especialmente, de noche, especialmente para ir de “txikiteo” y “poteo”, sin olvidar la visita a su mercado dominical o la Feria de Santo Tomás de diciembre, así como la víspera de Todos los Santos, fecha en la que se celebra en esta plaza un mercado de coronas y ramos de flores muy tradicional. Esta Plaza Nueva de Bilbao es realmente emblemática, siendo en el pasado el centro de la vida y la actividad de la ciudad, hasta el punto que en ella se ubicaban la Diputación y la Bolsa de Comercio, entre otros edificios importantes. Hoy día este lugar es punto en el que se concitan numerosas actividades culturales y lúdicas, sin olvidar las gastronómicas, siendo un lugar de visita obligada para disfrutar de la excelente gastronomía bilbaína en un lugar lleno de historia.

El número 10 de la Calle de Ronda: En este número 10 de esta calle (“Erronda Kalea”) nació, el 29 de Septiembre de 1864, Miguel de Unamuno, quien repartió sus amores entre Bilbao, Salamanca y Madrid, autor de obras que han quedado como joyas de la literatura española. Sería buena idea pasar por este lugar en tu visita a Bilbao.
Plaza Unamuno: Y, cómo no, cerca del final de la Calle de Ronda, se encuentra la plaza dedicada al insigne escritor: la Plaza Unamuno. Se encuentra en el centro mismo del Casco Viejo de Bilbao, contando, por supuesto, con un busto de Unamuno, siendo uno de los lugares de reunión clásicos de las bilbaínos en el Casco Viejo de la Villa.

Museo Arqueológico, Etnográfico e Histórico Vasco: Este museo (también conocido como “Euskal Museoa” o “Museo Vasco de Bilbao”) se sitúa muy cerca de la Plaza Unamuno, Plaza en la que se encuentra el acceso principal al Museo. Está enclavado en un edificio de estilo barroco que, antaño, acogía una iglesia y el Colegio de San Andrés, datándose la fundación de este museo en el año 1921. Este Museo Vasco de Bilbao expone una serie de elementos, artilugios y algunas obras que muestran la evolución de la sociedad vasca a lo largo de la Historia.

El Teatro Arriaga: Este Teatro, que constituye toda una institución en Bilbao, data su construcción del año 1890, tomando su nombre del compositor Juan Crisóstomo de Arriaga, nombre que también se lo da a la plaza en la que se ubica este Teatro (la Plaza Arriaga, situada junto a la Ría). Se inspiró en su construcción en la Ópera de París a la que recuerda bastante, debiendo ser restaurado en 1897 para reparar los daños que sufrió tras las inundaciones de 1893. Si vas a estar varios días en Bilbao, especialmente en fin de semana, sería muy recomendable asistir a alguna de las actuaciones que programa; puedes visitar su página en www.teatroarriaga.com.

El Ayuntamiento de Bilbao: Este edificio data del año 1892, obra del arquitecto Joaquín Rucoba. Inspairado en la arquitectura francesa de la época, el edificio destaca por el chapitel que preside su fachada, así como las dos esculturas de la Ley y la Justicia que flaquean la escalinata principal. En el interior del edificio destacan, asimismo, su cuerpo de escaleras y sus tres salones: el de recepciones (de estilo árabe y realmente precioso), el de plenos y el vestíbulo (estos dos últimos de estilo neorrenacentista). El Ayuntamiento de Bilbao está situado en la Plaza de Venezuela nº 2.

La Bolsa: La antigua Bolsa de Comercio, como hemos apuntado antes, se encuentra ubicada en la Plaza Nueva, uno de los lugares más castizos de Bilbao. El edificio de la antigua Bolsa hoy es mucho más que un monumento visitable, ya que está lleno de vida, como toda la plaza en que se ubica; exposiciones, actos culturales, sede de diversas asociaciones juveniles y culturales, conferencias, cursos, …, lo que convierte a este lugar en el punto de referencia cívico del Casco Viejo Bilbao.

Archivo-Biblioteca Municipal: Se ubica en la Calle Bidebarrieta nº 4, en un edificio del año 1890, por encargo de la Sociedad Liberal el “El Sitio”, ya que iba a ser la sede social de dicha Sociedad. Actualmente acoge a la Biblioteca Municipal y al Archivo Histórico Municipal, desarrollando al tiempo gran cantidad de cursos, actividades y conferencias culturales e históricas centradas en la ciudad de Bilbao y su Historia.

Mercado de la Ribera: Hablar de Bilbao es hablar de excelente cocina y gastronomía, por lo que uno de los lugares de visita obligada es el viejo Mercado de la Ribera, lugar de provisión de los mejores restaurantes de Bilbao y, por supuesto, de todos los de su Casco Viejo. Es el mercado más histórico de la ciudad, estando ligada su historia a la de los propios orígenes de la Villa; efectivamente, este Mercado de la Ribera data del siglo XIV, encerrando las esencias y el sabor del Bilbao más auténtico, lugar de visita obligada para apreciar de primera mano el ambiente y la vida que corren por las venas del Viejo Bilbao y, por supuesto, la calidad de los productos que disfrutarás después en la mesa, productos tradicionales que alcanzan todo su significado en la zoma del Mercado llamada “Aldeanas”, que es la zona donde se ubican los agricultores de los alrededores de Bilbao que, diariamente, ofrecen los productos agrícolas más frescos y de mayor calidad. Este Mercado de la Ribera cuenta con una página web propia que te recomendamos visitar, ya que en ella se indican los horarios de apertura, los accesos y medios de transporte, así como una relación de puestos y las ofertas del día, por lo que te puede resultar muy útil si tienes pensado comprar algo.

El Arenal: Uno de los lugares del Casco Viejo de Bilbao más añejo y que constituye un lugar de esparcimiento tradicional de los bilbaínos es El Arenal y su Paseo. El Arenal data del siglo XV, cuando se derribaron las murallas que rodeaban a las originarias Siete Calles de Bilbao, ampliándose la Villa hacia el arenal de la Ría, de ahí el nombre de este lugar, el cual se extiende hasta la altura de Plaza Nueva. Como indicamos, El Arenal es uno de los lugares más importantes de esparcimiento de los bilbaínos, a espaldas del Casco Viejo y frente a la Ría, un lugar donde se concitan propuestas culturales como la anual Feria del Libro, el tradicional Mercado de Santo Tomás o el dominical Mercado de las Flores, así como los encuentros de bailes típicos y “dantzaris” que tienen como escenario El Arenal cada fin de semana.

La Merced: Situada en el Muelle de la Merced, se trata de una iglesia de estilo barroco construida entre los años 1663 y 1673, si bien, con el pasar de los años el abandono hizo mella en ella y fue declarada en ruinas. Actualmente, y desde el año 1989, el edificio ya no se dedica al culto, ya que fue adquirido por el Ayuntamiento de Bilbao y dedicado, tras su remodelación, al llamado “BilboRock-La Merced”, un proyecto que comenzó en 1997 y en virtud del cual este espacio se dedica a conciertos de música “pop-rock”, una apuesta bastante singular que contrasta con el espacio en que se ubica (puedes conocer la programación de este proyecto en la página oficial del “BilboRock-La Merced”).

Basílica de Nuestra Señora de Begoña: Consagrada a la Madre de Dios de Begoña, patrona de Vizcaya, esta Basílica data del año 1588, siendo de estilo gótico, si bien, su emplazamiento actual ya contaba con un templo anterior que contaba con una humilde nave con techo de madera y una pequeña capilla de piedra que protegía la imagen de la Virgen. La Basílica de Nuestra Señora de Begoña está situada en una pequeña colina que domina el Casco Viejo de Bilbao y que se divisa desde el primer recodo que hace la Ría en su entrada a Bilbao, el cual se ubica en el Barrio de La Salve, denominación que, precisamente, se debe a que en este lugar era donde los marineros que subían a Bilbao por la Ría veían por primera vez en su retorno a casa la Basílica y, por tanto, en ese momento rezaban una “Salve” a la Virgen. Pero esta Basílica es mucho más que un templo religioso, ya que está íntimamente ligado a la Historia de la ciudad y al período de las Guerras Carlistas, así como en la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas, ya que, debido a su estratégico emplazamiento, fue utilizada numerosas veces como fortaleza y, al mismo tiempo, sufrió los ataques de los invasores, por lo que tuvo que ser varias veces reconstruida parcialmente. En todo caso, la visita a la Basílica de Nuestra Señora de Begoña de Bilbao es obligada, todo un símbolo de la ciudad y con una planta impresionante que domina todo el Viejo Bilbao. La Basílica cuenta con página web propia en www.basilicadebegona.com.

Mil y un lugares llenos de encanto son los que nos ofrece el Bilbao de las “Siete Calles”, el Bilbao más clásico, el Casco Viejo de Bilbao. Lugares llenos de magia y de sabor que nos recuerdan al Bilbao más castizo, su historia y su pasado, sin los cuales, difícilmente, podría explicarse el presente del nuevo Bilbao. Son lugares que nos cuentan y nos muestran un Bilbao muy alejado de los tópicos, un Bilbao lleno de encanto en el que perderse, yendo de “pintxos” por las callejuelas de su Casco Viejo, de tiendas por los comercios más exclusivos de la ciudad que encontrarás en esta zona, de restaurantes para descubrir una de las mejores cocinas del Mundo en la miríada de ellos que se agolpan compitiendo en calidad y servicio, o, simplemente, de paseo por una de las zonas más encantadoras y con más solera de Bilbao: su Casco Viejo.

La margen izquierda de la Ría: “El Ensanche”…

La margen izquierda de la Ría de Bilbao es la parte conocida como “El Ensanche”, nombre que se debe a la necesaria ampliación de la Villa de Bilbao en el siglo XIX debido al crecimiento exponencial de la población por la prosperidad industrial del Bilbao decimonónico.
Efectivamente, la margen derecha del viejo Bilbao se quedaba pequeña para las exigencias del Bilbao más moderno, siendo necesario por tal motivo la ampliación de la ciudad hacia la otra margen de la Ría, una ampliación que comenzará incorporando a la Villa la Anteiglesia de Abando y que finalizará con la incorporación de Indauchu y Zorroza. Quedan fuera del término municipal de Bilbao los municipios de Baracaldo, Sestao, Portugalete, Santurce y Ciérvana, aunque también se trata de localidades muy vinculadas a la Ría y, por ende, a la Villa de Bilbao.

Esta zona nueva de Bilbao se llenó, obviamente, de trabajadores que venían de las zonas rurales del País Vasco y del resto de España para cubrir la demanda de mano de obra que necesitaban las empresas metalúrgicas que se establecieron en la zona, lo que determinó que la margen izquierda de la Ría fuese copada por clases obreras, determinando ello una clara división social entre las dos márgenes, reservándose la margen derecha para las clases pudientes bilbaínas (es en esta zona donde se pueden encontrar algunas mansiones realmente impresionantes, inspiradas en las grandes mansiones inglesas, como es el caso, por ejemplo, de Las Arenas), mientras que la margen izquierda quedaba para alojar a los obreros de la pujante industria bilbaína.

Obviamente, como suele ocurrir con la mayoría de las zonas nuevas de las grandes ciudades, “El Ensanche” de Bilbao se convertirá, necesariamente, en el lugar de expansión de la ciudad y, por ende, con los años, el motor para la modernización de la misma y el escaparate del Bilbao más moderno e innovador. Así, el Museo Guggenheim de Bilbao se ubica en este lugar, erigiéndose como símbolo del Bilbao más moderno, como un inmenso barco de titanio que se asoma por la Ría, impresionando al que visita la ciudad con su característica (y no exenta de polémica) estructura; no te pierdas el especial que en esta Guía de Bilbao dedicamos al Museo Guggenheim.

Símbolo de esa modernidad que ilustra la margen izquierda de la Ría es su Plaza Circular o “Plaza de España”, ubicada en pleno Abando y donde se encuentra la estatua del fundador de la Villa de Bilbao en el año 1300 (Don Diego López de Haro, Señor de Vizcaya), una plaza neurálgica en la ciudad, ya que conecta la Gran Vía Don Diego López de Haro (arteria principal de la ciudad) con el Casco Viejo (siguiendo la adyacente Calle Navarra y atravesando el Puente del Ayuntamiento), así como la zona financiera de la Villa. Efectivamente, si nos detenemos en esta zona tan importante del bilbao moderno, podremos comprobar la gran cantidad de edificios altos que son ocupados por entidades financieras, destacando sobremanera el edificio del BBVA, entidad financiera que es símbolo del poderío económico de esta ciudad, no siéndolo menos el referido edificio, cuya entrada preside una escultura de Chillida junto a una fuente especialmente popular en la ciudad en el “Aste Nagusia”, que son las fiestas patronales de Bilbao.

Sin embargo, y como quiera que Bilbao es una ciudad llena de contrastes, si abandonamos unos momentos la Plaza Circular por la Calle Berástegui, nos adentraremos en uno de los lugares más preciosos y tranquilos de la Villa: los Jardines de Albia. Efectivamente, en estos jardines encontrarás un grupo de palmeras que rodean la estatua del escritor Antonio Trueba, creando un ambiente especialmente romántico y apartado, rodeado de bellos edificios decimonónicos en un entorno ajardinado, ideal para escaparse del mundanal ruido por unos momentos y sentarse en uno de los bancos de madera que allí encontrarás para disfrutar de la paz y tranquilidad que fluyen en este lugar, paradójicamente, a tan sólo unos metros del bullicioso centro financiero de Bilbao (puedes guiarte con el mapa de Bilbao que encontrarás al final de esta página o mediante el callejero de Bilbao en PDF que te puedes descargar desde aquí).

Pero, volviendo a la Plaza Circular, ese mismo contraste lo encontramos allí, ya que, junto a los imponentes edificios financieros, conviven edificios clásicos realmente preciosos, como es el caso, por ejemplo, del que acoge la Diputación Foral de Vizcaya, o también, en la calle Navarra, el bello edificio de la Sociedad Bilbaína, edificio en cuyas cercanías encontrarás un gran número de cafés al más puro estilo decimonónico en los que las tertulias de la intelectualidad bilbaína encuentran su lugar de celebración. Igualmente, en ese contraste se ubican las exclusivas tiendas de moda de la Calle Ercilla, una calle peatonal perfecta para ir de compras al tiempo que disfrutamos de una de las zonas más bellas del Ensanche de Bilbao, ya que aquí encontrarás edificios clásicos de gran belleza como la Casa de los Aldeanos o la Casa de Luis Allende, ambos situados en la Plaza de Indautxu, la cual se encuentra al final de la Calle Ercilla.

Avanzando un poco más allá de la Plaza Circular (siguiendo la Gran Vía Don Diego López de Haro), encontramos la Plaza Moyúa o “Plaza Elíptica”, un lugar realmente impresionante cuya construcción data de la década de los 40, si bien ha experimentado diversas reformas hasta su apariencia actual, especialmente con motivo de las obras del Metro de bilbao, ya que tuvo que ser levantada totalmente. Esta Plaza de Moyúa tiene una belleza especial que le otorgan los ajardinamientos de estilo francés que la decoran entorno a una fuente central, completándose el espectáculo visual con los edificios circundantes, algunos tan bellos e impresionantes como el Hotel Carlton (que fue la sede del Gobierno Vasco durante la Guerra Civil Española) y el antiguo Palacio Chávarri, que hoy acoge a la Subdelegación de Gobierno. Destacan también las entradas al Metro de bilbao que encontrarás en esta Plaza Moyúa, las cuales son obra del arquitecto Norman Foster y que se conocen como “fosteritos”.

Continuando por la Gran Vía llegaremos hasta el estadio de San Mamés, también conocido como “La Catedral”, estadio perteneciente al “Athletic Club de Bilbao” (no olvides visitar su Sala de Trofeos y Exposiciones, donde se recoge más de un siglo de Historia de este Club), dos símbolos que van más allá de lo deportivo y que van indisolublemente asociados a la identidad de la ciudad. Frente a San Mamés se encuentra el edificio de la Feria de Muestras y, poco más allá, entre la Gran Vía y la Ría, nos encontramos el majestuoso Corazón de Jesús (de unos 50 metros de altura), el cual marca el final de la Gran Vía Don Diego López de Haro, dando paso, entre la Gran Vía y la Ría, al Parque de Doña Casilda Iturriza, un lugar donde conviene hacer una parada al estar considerado el verdadero pulmón verde de la ciudad.

Efectivamente, el Parque de Doña Casilda Iturriza merece una mención aparte y especial, ya que se trata de un impresionante parque de estilo inglés situado en el centro de Bilbao, a orillas de la Ría y al final de la Gran Vía Don Diego López de Haro, por lo que es muy fácil llegar hasta él desde la margen izquierda y desde la margen derecha (en este caso atravesando el Puente Euskalduna, tal y como puedes comprobar en el mapa de Bilbao que encontrarás al final de esta página). Sin embargo, el Parque de Doña Casilda Iturriza es mucho más que un parque, ya que cuenta con numerosos atractivos que lo convierten en un lugar único en Bilbao, más allá de su función ornamental y de esparcimiento: un gran estanque con una gran variedad de peces y aves; una gran variedad de flora y de árboles centenarios y monumentales por su grandiosa frondosidad, tanto autóctonos como foráneos; el gran número de sendas arboladas con que cuenta para perderse en los pensamientos propios disfrutando de un paseo rodeados de naturaleza en pleno Bilbao; y, por supuesto, el Museo de Bellas Artes de Bilbao que se encuentra en el propio Parque, el cual reúne una importantísima colección de artistas como Zurbarán, Ribera, Goya, Picasso o el Greco, sin olvidar el arte autóctono vasco que también se expone en este museo (destacando sobremanera la obra de Chillida), así como la gran cantidad de actividades y propuestas que ofrece, todo en el maravilloso entorno de uno de los parques más bellos que podrás visitar en Bilbao (puedes conocer más sobre este museo imprescindible en tu visita a Bilbao en su página web).

Y saliendo del Parque de Doña Casilda Iturriza, podemos acercarnos a la Ría, bajo el Puente Euskalduna, y visitar el Museo Marítimo de la Ría de Bilbao (situado en el Muelle Ramón de la Sota), que nos habla de la historia del Bilbao vinculado a la Ría y al mar, una vinculación que se encuentra en el origen mismo de la Villa. A partir de este museo podemos ya dirigir nuestros pasos hacia el Museo Guggenheim, ya que se encuentra en la misma orilla de la Ría en la que estamos ubicados, no sin antes dejar de admirar el Palacio de Congresos y de la Música de Bilbao, también conocido como “Palacio Euskalduna” (puedes visitar su web en www.euskalduna.net), que se sitúa a medio camino entre los dos museos, con una estampa impresionante, cuya belleza y plasticidad se ve resaltada por las luces anaranjadas que lo iluminan durante la noche a orillas de la Ría, proporcionando un espectáculo visual que compite con el que también proporciona el Museo Guggenheim, los dos edificios que mejor simbolizan la apuesta por la modernidad de esta ciudad en el marco del arte y la cultura.

Y, a partir del Palacio Euskalduna (por cierto, no dejes de visitar su restaurante; todo un deleite para el paladar), llegarás al impresionante Museo Guggenheim (“Guggenheim Bilbao Museoa”), todo un añarde de diseño y majestuosidad que emerge junto a la Ría de Bilbao que se inauguró en 1997, momento a partir del cual esta ciudad adquirió renombre internacional al ir aparejada su imagen al conjunto de museos de la Fundación Solomon R. Guggenheim que se reparten por el Mundo, prestigiando en el terreno de la cultura a las ciudades en que se ubican (como es el caso, por ejemplo, de Venecia o de Berlín). El Museo Guggenheim de Bilbao se ubica en la zona de Abandoibarra (“Vega de Abando”), la zona industrial por excelencia antaño de esta ciudad, de ahí que el Museo que nos ocupa mezcle en su diseño a la perfección los dos aspectos que mejor identifican a Bilbao: el industrial y el marinero.

Efectivamente, el Museo Guggenheim de Bilbao aúna en el diseño proyectado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry esos dos aspectos mediante el titanio que forja las formas exteriores del edificio y que recuerdan a un gigantesco buque atravesando la Ría, asomándose majestuoso y poderoso por entre las calles de la ciudad, protegido, paradójicamente, por el tierno “Puppy” que recibe a sus visitantes a su entrada, la estatua de un perrito (aunque gigantesco) hecho a base de flores naturales que inicialmente tenía carácter temporal, pero que, dada su popularidad, se quedó de forma definitiva a la puerta del Museo. No dudes visitar la sección especial de esta Guía de Bilbao dedicada al Museo Guggenheim.

Y junto al Museo Guggenheim de Bilbao encontrarás el no menos impresionante Puente de La Salve (o “Puente Príncipes de España”), un puente que data de los 70, pero que fue rediseñado y remodelado para encajar a la perfección en el conjunto arquitectónico formado por el Museo Guggenheim, conjunto arquitectónico que proclama la modernidad de Bilbao junto a uno de los elementos más tradicionales de la ciudad: su Ría. Y es que la modernidad de Bilbao en esta margen izquierda ya nos la viene anunciando la Avenida de Abandoibarra desde que salimos del Museo Marítimo de la Ría de Bilbao, Avenida que nos conduce hasta el Museo Guggenheim paralela al tranvía de la ciudad (o “Eusko Tran”), un medio de transporte cómodo y moderno que nos va a permitir movernos por la zona de Abando de una forma cómoda y barata (puedes descargarte una guía y planos del tranvía de Bilbao desde aquí).

Sin embargo, también tenemos la posibilidad de llegar al Museo Guggenheim desde el Museo Marítimo siguiendo la ruta más romántica, que discurre pegadita a la Ría, del Muelle de Evaristo Churruca, ruta que conecta sin darnos cuenta con el Muelle de la Campa de los Ingleses, el cual se inicia, precisamente, en el Museo Guggenheim y que prosigue hasta el Paseo Uribitarte, siempre paralelo a la Ría, hasta llegar hasta la Pasarela Zubizuri (o “Puente de Calatrava”, ya que es obra del arquitecto valenciano), otro gran símbolo del nuevo Bilbao que une Abando con el Campo de Volantín, situado este último en la margen derecha de la Ría y constituyendo uno de los paseos más encantadores de Bilbao cuyo origen se encuentra a finales del XIX, cuando las clases pudientes comienzan a dejar el Casco Viejo para ir a vivir a esta nueva zona, la cual irá convirtiéndose en un lugar exclusivo lleno de palacetes y palmeras, éstas últimas dotadas por aquel entonces de un exotismo reservado a los más poderosos.

Si continuamos por el Paseo de Uribitarte por la margen izquierda de la Ría, llegaremos hasta el Puente del Ayuntamiento, el cual, si los cruzamos, nos conduce al Ayuntamiento de Bilbao en la margen derecha de la Ría, así como al cercano Parque Etxebarría, un inmenso parque público que hasta la década de los 80 era una fundición, por lo que nos hallamos ante uno de los más claros ejemplos de la reconversión de la ciudad que comenzó en aquella década, quedando en este parque como símbolo del Bilbao industrial de antaño una chimenea que pertenecía a aquella fundición, el único vestigio que quedó de la misma para dar paso a este inmenso espacio verde que es el Parque Etxebarría, muy cerca del cual, junto a la Ría, en su margen derecha, se encuentra el bellísimo Teatro Arriaga, al cual ya nos referimos anteriormente y que es de visita obligada.

Pero volviendo a la margen izquierda que nos ocupa, otro lugar con especial encanto en Bilbao es la Plaza de Toros de Vista Alegre, situada en la Calle Vista Alegre, en los adentros de la margen izquierda, bastante alejada de la Ría sin embargo, aunque vale la pena hacer una escapada y visitar este monumento que cuenta con más de 80 años de existencia; en concreto, la plaza originaria data de 1882, si bien, un incendio la destruyó y fue reconstruida en el año 1962. La historia de esta plaza de toros emblemática se encuentra recogida en el Museo Taurino de Bilbao, situado en la calle Martín Agüero (curiosamente está situado en la margen derecha de la Ría, lejos de la plaza de toros, lo cual llama la atención porque, en la mayoría de los casos, lo habitual es que este tipo de museos esté muy cerca de su plaza), una Historia recopilada en innumerables objetos taurinos y, especialmente, en la colección de carteles de ferias celebradas en Bilbao. Puedes visitar la página web de la Plaza de Toros de Vista Alegre en www.plazatorosbilbao.com.

Tal y como te hemos indicado, y así lo habrás podido comprobar, la margen izquierda de la Ría de Bilbao es la zona que ha impulsado a la modernidad a esta ciudad, lugar de expansión natural de la misma en la época de la Revolución Industrial y, por ende, la zona más sujeta a los cambios y a la dinamización, unos cambios que ha aprovechado a la perfección la ciudad convirtiendo su margen izquierda en el escaparate nacional e internacional de su apuesta por la modernidad. Pocas ciudades en el Mundo muestran esta clara dicotomía como lo hace Bilbao, con dos partes de la ciudad claramente diferenciadas por un accidente geográfico natural como es la Ría; dicotomía que, sin embargo, en el caso de Bilbao, se combina a la perfección formando un conjunto único que dota a esta ciudad de un encanto muy especial, siendo que ambas márgenes de la Ría, como representantes de lo nuevo y lo viejo respectivamente, no podrían entenderse la una sin la otra, lográndose en esta ciudad una integración casi perfecta de dos realidades que, en otros lugares, aparecerían totalmente disociadas. Ése es, precisamente, el encanto de Bilbao.

El entorno natural de Bilbao

Sin embargo, junto a los atractivos propios de una ciudad como Bilbao, que combina a la perfección tradición y modernidad, es su entorno natural sin duda alguna el atractivo que mejor identifica a Bilbao.

Efectivamente, Bilbao cuenta con un clima privilegiado para la proliferación de espacios verdes, tanto en la propia ciudad como, sobre todo, en sus alrededores. Unos espacios verdes que, a pesar del reciente pasado industrial de la ciudad, se han sabido conservar y, en otros casos, recuperar, lo que ha convertido a Bilbao en una de las ciudades españolas que hacen de su entorno natural un reclamo turístico más, un atractivo fundamental en la oferta que la ciudad ofrece al viajero, con la peculiaridad de que esos espacios naturales que nos ofrece Bilbao se encuentran a un paso de su centro histórico, formando parte indisoluble de los demás atractivos de la ciudad.

Y es que el gusto por el disfrute de los espacios naturales que rodean a la ciudad forma parte intrínseca de la personalidad de los bilbaínos. Así, el gusto por el senderismo, por la escalada, por los paseos en bicicleta por los montes y las campas que tapizan los alrededores de la ciudad, por las escapadas a la cercana naturaleza en familia o con los amigos, han dado lugar a numerosas asociaciones (entre las cuales también se incluyen las sociedades gastronómicas) que tienen como base fundacional el promover el disfrute de los espacios naturales bilbaínos, organizando para ello gran número de actividades cuyo escenario son los cercanos montes de la capital, como es el caso de la asociación “Sigue al burro”, entidades que, en la mayoría de las veces (como es el caso de la asociación que mencionamos) son simplemente un grupo de amigos que comparten el gusto por el disfrute de la naturaleza en la infinidad de espacios naturales que rodean a Bilbao.

Ubicación y clima ayudan sobremanera a que Bilbao sea uno de los lugares preferidos para los amantes de la naturaleza, ya que ambos aspectos confluyen en un paisaje verde alfombrado tan característico, por lo demás, del País Vasco. En concreto, Bilbao se ubica en lo que se denomina “umbral vasco”, el cual está formado por la depresión que forman los Pirineos y la Cordillera Cantábrica en sus respectivos descensos, confluyendo en ese punto los ríos Nervión e Ibaizábal, los cuales, precisamente, forman la Ría de Bilbao, lo cual, unido a la proximidad de la ciudad al Mar Cantábrico, da lugar a un clima húmedo durante todo el año que permite mantener en todas las estaciones una frondosa vegetación para el disfrute de propios y extraños.

Pero Bilbao no sólo cuenta con un entorno natural envidiable como consecuencia de unas condiciones geográficas y climatológicas envidiables, sino que también ello es así por una decidida apuesta por parte de autoridades y ciudadanos por el Medio Ambiente. Efectivamente, Bilbao se encuadra dentro del concepto de “ciudad sostenible”, formando parte de los firmantes de la “Carta de Aalborg”, por lo que forma parte de la campaña “Ciudades Europeas Sostenibles”, campaña que dio lugar a la “Agenda Local 21″ cuya finalidad era, básicamente, potenciar el respeto del Medio Ambiente con la implicación y participación ciudadana y que se concretó en el País Vasco en “Udalsarea 21″, una red de municipios vascos que comparten ese objetivo medioambiental destinado a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos contando con su participación.

Y es en ese ámbito donde nace lo que se conoce como el “Anillo Verde de Bilbao”, un concepto mediante el que se pretende realizar una integración entre los bosques y parques forestales que rodean Bilbao y sus parques urbanos, aunque destacando sobremanera lo que se conoce como el “Gran Recorrido de Bilbao”, que no es más que la conexión entre los distintos bosques y parques forestales que rodean Bilbao por medio de más de 70 km de rutas y sendas señalizadas, “Gran Recorrido” al que se tiene acceso desde el mismo centro de Bilbao, de ahí que la integración entre la ciudad y su entorno natural sea toda una realidad en el caso que nos ocupa. Conoce más sobre estas rutas y sendas en el especial que dedicamos al Anillo Verde de Bilbao.

Naturaleza, Historia, Cultura, Gastronomía, Tradición y Modernidad se aúnan en una ciudad excepcional en la que se disfruta cada detalle, rodeados de un entorno natural envidiable a un paso del centro mismo de la ciudad. Desde luego, un aliciente más para escaparnos a Bilbao y descubrir una ciudad encantadora, muy alejada de tópicos. Te ayudamos a organizar tu viaje en nuestra sección dedicada a cómo viajar a Bilbao, donde encontrarás ofertas de viajes y vacaciones a Bilbao, vuelos baratos a Bilbao y alojamiento y hoteles en Bilbao; todo lo que necesitas para organizar tu viaje a Bilbao y ahorrar.

Moverse por Bilbao

Para comenzar a situarte una vez que estés en Bilbao, descárgate este callejero de Bilbao en PDF que te resultará muy útil. Como podrás comprobar, Bilbao es una ciudad que se recorre perfectamente a pie, por lo que te recomendamos que dejes el coche únicamente para tus escapadas a los alrededores de la ciudad, escapadas que, por cierto, pueden ser muchas y muy interesantes.

Sin embargo, hemos de indicarte que Bilbao se precia por contar con una amplia red de transportes públicos de calidad, tanto para moverte por la propia ciudad como para moverte por los alrededores. En este sentido, para moverte por Bilbao y alrededores cuentas con:

BizkaiBus: Se trata de una línea de autobuses provinciales de la Diputación Foral de Vizcaya, muy útiles para moverse cómodamente desde Bilbao a cualquier punto de la provincia. Puedes obtener más información sobre rutas, horarios y tarifas en su página oficial.
Tren de cercanías: Como te hemos indicado antes, el servicio de cercanías ofrecido por RENFE cuenta con tres líneas principales que parten de la estación de trenes de Abando, situada entre las calles Hurtado de Amézaga y Navarra, junto a la Plaza Circular, por lo que, al ser muy céntrica, la estación es fácil y rápidamente accesible.

EuskoTren: Se trata de los ferrocarriles gestionados directamente por el Gobierno Vasco, contando en la provincia de Vizcaya con tres líneas: Txorierri, Durangaldea y Urdaibai. Estas líneas se corresponden con las tres grandes regiones de la provincia de Vizcaya, lo cual te permite desplazarte a cualquier rincón de forma cómoda, supliendo así las carencias en la provincia que pudiera presentar el servicio de cercanías de RENFE. Te puedes descargar desde aquí un plano en PDF de las líneas del EuskoTren; también te recomendamos visitar la página oficial de Euskotren, ya que allí encontrarás información detallada sobre rutas, horarios, tarifas, abonos y las diferentes paradas y estaciones de esta línea.
EuskaTran: En realidad se trata del mismo EuskoTren, pero con la peculiaridad de que sus trenes prestan el servicio de tranvía por la ciudad de Bilbao, siendo de color verde. Te recomendamos su utilización, ya que ahorrarás mucho tiempo en tus desplazamientos por Bilbao. Te puedes descargar desde aquí un plano en PDF de las líneas del EuskoTran, así como una guía turística en PDF del EuskoTran. También te recomendamos la conveniencia de visitar la página oficial del EuskoTran, ya que en ella encontrarás amplia información sobre horarios, rutas y abonos transporte.

Autobuses de línea: Los autobuses de línea de Bilbao se conocen como “BILBOBUS”. Son de color rojo y cuentan con 88 líneas (descárgate en PDF un plano de las líneas del BILBOBUS), además de una serie de líneas especiales y líneas nocturnas (descárgate el plano de las líneas nocturnas del BILBOBUS en PDF). Muy útil para moverse por el centro de Bilbao. Puedes obtener más información sobre el BILBOBUS en su página oficial.
Metro: Bilbao también cuenta con Metro, aunque pequeño. El Metro de Bilbao cuenta con dos líneas (las puedes ver en el plano en PDF del Metro de Bilbao que te puedes descargar desde aquí), las cuales atraviesan la ciudad pasando por el Casco Viejo. Muy útil para desplazarte de punta a punta de Bilbao con rapidez. Puedes obtener más información sobre sus líneas, horarios y tarifas en la página oficial del Metro de Bilbao.
Taxi: Obviamente, el taxi también es una opción para moverse por Bilbao, aunque, como siempre, sólo la recomendamos para casos de urgencia por su coste.

Pero el catálogo de medios de transporte no se agota en los anteriores, ya que la bicicleta es una excelente opción para moverse por Bilbao y disfrutar de los encantos de la ciudad. En este sentido, Bilbao cuenta con una amplia red de carriles bici que te permitirá disfrutar de la ciudad de una forma diferente (descárgate desde aquí un plano en PDF del carril bici de Bilbao), así como de su entorno natural y que abordamos en nuestro especial dedicado al Anillo Verde de Bilbao.

Igualmente, podrás disfrutar de Bilbao de una forma realmente encantadora subiendo al Monte Artxanda mediante el Funicular de Artxanda, una experiencia que no te puedes perder. Puedes obtener más información sobre este servicio en su página oficial.

Como habrás podido comprobar, Bilbao cuenta con grandes posibilidades en cuanto al transporte público, por lo que el coche casi resulta innecesario, salvo para eventuales desplazamientos fuera de la ciudad que requieran de la movilidad y libertad que proporciona el coche. Incluso, para moverse por el centro de Bilbao, nuestra recomendación es hacerlo a pie, ya que es la forma en la que mejor se disfruta su Casco Viejo junto a la Ría de Bilbao.

Lugares para hacer las mejores fotos de Roma

Casi cada centímetro de Roma es digno de una instantánea. Las ruinas antiguas, los palacios de la era del Renacimiento, los callejones empedrados, los exuberantes jardines y las magníficas iglesias se prestan bien a la fotografía, pero hay algunas vistas que proporcionan el fondo perfecto para fotos de viaje. Aquí está una lista de los mejores lugares para hacer fotos de Roma:

Consigue las mejores fotos de Roma en estos lugares

1. Fotos de la Basílica de San Pedro

La Basílica de San Pedro es visible desde todos los rincones de Roma, pero un par de puntos son adecuados para capturar la basílica en la película. El lugar más popular para hacer una foto de San Pedro es el mirador de los jardines de Pincio. La percha de Pincio se encuentra sobre la Piazza del Popolo y se puede acceder por la escalinata de la Plaza de España, girar a la izquierda, y caminar por un camino frondoso que pasa por la Villa Medici.
Otro lugar ideal para una foto de San Pedro es desde la parte superior de Castel Sant’Angelo, que, al igual que la Ciudad del Vaticano, está en el lado oeste del Tíber. De hecho, el monumento medieval fue conectado con el Vaticano en 1277 vía el Passetto di Borgo para proporcionar una ruta de escape y un escondite para los papas amenazados por los invasores. El Passetto sigue siendo visible, pero no está abierto al público.

2. Fotos del Coliseo

Es difícil capturar el colosal Coliseo en una fotografía. De hecho, es necesario obtener un poco de distancia del monumento antiguo con el fin de obtener una buena instantánea. Un buen lugar para hacer que está en el Colle Oppio, la colina de Oppian, que se levanta justo al otro lado de la calle desde el lado noreste del Coliseo. Las ruinas de los baños de Trajano se encuentran en esta colina como es el Parco di Traiano, un frondoso parque en el que descansar antes o después de visitar el Coliseo y lugares de interés cercanos.

Sugerencia: Desde el Colle Oppio, se puede caminar fácilmente a la pequeña iglesia de San Pietro in Vincoli, que alberga la escultura de Miguel Ángel Moisés.

3. Fotos de Ruinas

No necesitas caminar mucho para encontrar restos del ilustre pasado de Roma. Las ruinas están por todas partes, pero algunas son más pintorescas que otras.

Uno de los sitios antiguos más populares es el Foro Romano, que es perfecto para una foto desde varios puntos de vista. El Foro en sí es extenso, por lo que es posible tomar buenas fotos frente a algunos de sus puntos de referencia, como el Arco de Constantino o el Templo de Vesta. El Palatine Hill ofrece unas vistas panorámicas del Foro Romano y tiene su propia colección de ruinas antiguas, incluyendo el Estadio de Domiciano. Quizás uno de los mejores lugares desde donde captar el Foro Romano en el cine es el Tabularium, parte de los Museos Capitolinos. Desde el Tabularium, la totalidad del Foro Romano está perfectamente enmarcada, con las ruinas icónicas del Arco de Septimio Severo y el Templo de Saturno en primer plano.

La Via Appia Antica, también conocida como la vía Appian, es otra ubicación clásica. Las ruinas a lo largo de este antiguo camino incluyen la tumba circular de Cecilia Metella y el acueducto cerca de la Villa dei Quintilli.

Si tu itinerario permite una excursión desde Roma, considere visitar Tivoli o Ostia Antica. El primero es el hogar de la Villa de Adriano, mientras que el último es una reminiscencia de una mini-Pompeya

4. La Bocca della Verità – La Boca de la Verdad

Una oportunidad de foto obligatoria en Roma significa posando frente a la Bocca della Verità, la Boca de la Verdad, que se encuentra en la entrada de Santa María en Cosmedin a la vuelta de la esquina de las colinas del Capitolio y el Palatino. La leyenda que rodea este monumento es que aquellos que han sido falsos tendrán sus manos cortadas cuando los peguen en la boca de la antigua cubierta de alcantarillado. No está claro si alguien ha tenido su mano cortada mientras realizaba este acto, pero la Bocca della Verità sigue siendo un tema fotográfico favorito, especialmente para los fans de la película de Audrey Hepburn.