Los Jardines de La Alhambra

En fin, una vez que has concluido la visita a La Alhambra, y si has hecho caso a nuestra recomendación de ir bien temprano, te va a quedar algún tiempo para dar una vuelta por los alrededores de La Alhambra y sus Jardines.

Si algo te va a llamar la atención al visitar La Alhambra es la gran cantidad de jardines que la jalonan, acompañados, eso sí, del agua como elemento decorativo, al tiempo que medio indispensable para la vida.

La combinación del agua y los jardines, son un complemento perfecto que revitaliza no sólo la vista y los sentidos, sino el propio alma. Imagínate cuál debiera ser la estampa de los antiguos habitantes de La Alhambra, rodeados día y noche de la musicalidad del agua rompiendo con su tintineo en las fuentes y arroyuelos de La Alhambra, rodeados de sus incomparables jardines. No te lo puedes perder en tu visita y debes reservar parte de tu tiempo a un paseo pausado por los jardines que te rodean.

Paseando por esos jardines te darás cuenta de la importancia que para los musulmanes de la Península tenía el concepto de Paraíso, del que el concepto de “Jardín Árabe” era su máxima expresión, ya que, con sus cuidados jardines con generosas cantidades de agua jugando en sus fuentes, canales y riachuelos, se pretendía recrear el Paraíso en la Tierra, de lo cual es expresión la máxima de Mahoma:

“Dios ha prometido a los creyentes y a las creyentes unos jardines en los que corren ríos. En ellos vivirán eternamente: tendrán hermosas moradas en el jardín del Edén.”

Consecuencia de ese concepto es el preciosismo de La Alhambra en cuanto a sus jardines, con lugares de una belleza imposible, en los que se mima la vegetación para darle formas increíbles en combinación con la omnipresente agua discurriendo por los pequeños canales y fuentes que sorprenden al visitante en rincones que nos permiten disfrutar de la visita más allá de la simple contemplación de un monumento histórico.

Pero, además, una de las peculiaridades del concepto del “Jardín Árabe” es el hecho de que, al tratarse de una economía de la época en la que la agricultura tenía una importancia vital, la belleza de los jardines se combina con su utilidad, ya que las huertas para cultivar productos agrícolas de primera necesidad comparten sus espacios con los cultivos meramente decorativos. Así, en el diseño de los jardines era imprescindible hacer hueco a los cultivos de productos agrícolas destinados al consumo humano, lográndose con ello una combinación perfecta entre ambos espacios.

 

Sin duda alguna, es El Generalife un ejemplo de ello y el lugar ajardinado que más te va a impresionar, pero no es menos cierto que hasta el último rincón ajardinado de La Alhambra te va a encantar, como es el caso del Patio de los Arrayanes o El Partal, por no hablar del rincón más minúsculo y oculto de La Alhambra, en el cual se abre la vida con detalles ajardinados o de huerta que encajan a la perfección con el entorno arquitectónico de que se trate.

Pero también son lugares que enamoran al visitante el Patio de los Arrayanes o “Patio de Comares”, el Patio de los Leones, el Patio de la Reja, el Patio de Lindaraja o el Jardín de Daraxa, todos ellos ubicados en los Palacios Nazaríes, sin olvidar la impresionante salida de estos Palacios que supone la contemplación de los Jardines del Partal, final de la visita a los Palacios Nazaríes y que constituye una explosión de colores y aromas en un espacio ajardinado de singular belleza y del que sólo queda una mínima parte del esplendor originario, ya que se trataba de un conjunto de palacios ajardinados que debiera ser impresionante.

La belleza de todos y cada uno de los jardines que podrás encontrar en tu visita a La Alhambra no se encuentra en su grandiosidad o en las extensiones de un Versalles, sino que, por el contrario, su encanto se encuentra en el recogimiento, en la belleza de sus rincones, en los cientos de historias de amor que deben haberse producido en alguna de las recoletas fuentes de agua cristalina que se esconden en pequeñísimos universos de vegetación que nos podemos encontrar en cualquier lugar de La Alhambra. Ahí es donde radica la belleza de estos lugares con un encanto singular y refrescante y que invitan a disfrutar de la soledad a quien los contempla, apartándose de los grupos de visitantes y adentrándose en las mil y una historias de amor que en estos jardines debieron producirse y contarse.

Pero si hay algo que caracteriza a La Alhambra es que sus jardines se desparraman por sus muros, saltan sus murallas de siglos y se extienden por las cuentas que conducen hacia la fortaleza. Cuando subimos a La Alhambra la frondosa vegetación ya nos anuncia la belleza de lo que nos vamos a encontrar, una vegetación que en verano refresca con su simple contemplación a quien se acerca a La Alhambra, valiendo la pena, simplemente, pasear por los alrededores de la fortaleza para disfrutar de su belleza exterior jalonada por una vegetación que nos transportará a siglos pasados.

Por ello, te recomendamos que, una vez finalizada tu visita, vuelvas a Granada caminando, que disfrutes de La Cuesta Gomérez, que es la que lleva hasta La Alhambra. Te impresionará el frescor que irradia, sobre todo en verano, ya que todo su arbolado y entorno ajardinado es una delicia para los cinco sentidos. Disfrutarás de la Puerta de Las Granadas, de la Cuesta de Los Chinos, de La Puerta de La Justicia, de los puestecitos de souvenirs que jalonan la subida y la bajada de La Alhambra, de su ambiente, de sus casas blancas, y, por supuesto, de algún lugar en el que dar cuartel a nuestros pies y nuestros estómagos disfrutando de la deliciosa gastronomía granadina.

La Alhambra de Granada

Si has decidido visitar Granada por tu atracción hacia La Alhambra de Granada, desde luego te interesará conocer con detalle el recinto y lo que te puede ofrecer, sus rutas, sus rincones y algunas recomendaciones que te ofrecemos.

Lo ideal sería que dejases la visita a La Alhambra para el final, como guinda al pastel, pero evitando los fines de semana y festivos, ya que están más masificados. Eso sí, las entradas has de comprarlas con antelación suficiente, ya que así podrás elegir turno de mañana, tarde o noche para la visita y evitar sorpresas. Mejor si la compra la haces por Internet

A continuación te damos una serie de indicaciones para tu visita a La Alhambra:

Es preferible el turno de mañana, ya que es mucho más amplio y puedes ver La Alhambra en todo su esplendor. Además, este turno cuenta con más espacios visitables.
Para subir a La Alhambra, coge uno de los microbuses de línea que hacen el trayecto (rojos y blancos, como los autobuses de línea grandes). Son muy cómodos y al mismo precio que los autobuses de línea normales (para informarte de sus rutas y horarios puedes llamar al 900 710 900).

Llévate almuerzo para hacer una paradita durante la visita, ya que se agradece bastante comer un “bocata” y relajarse con esas vistas en el Patio de los Aljibes.

Recuerda que la visita a los Palacios Nazaríes está limitada a determinados horarios. El horario de visita a los Palacios y la hora límite de admisión se te indican en el propio billete, por lo que planifica tu visita de modo que lo primero que veas sean los Palacios.

Cuando entres en La Alhambra lo primero que podrás visitar es El Generalife, a tu derecha nada más entrar. Si llegas con tiempo, visítalos lo primero, ya que a primera hora de la mañana es una delicia el aroma de sus jardines, la tranquilidad de sus espacios verdes y rincones, así como las vistas de Granada con las primeras luces del día. Además, a primera hora de la mañana hay menos visitantes, por lo que podrás hacer unas fotos perfectas y disfrutar de momentos deliciosos en estos jardines.

Deja para el final el Palacio de Carlos V, ya que, aunque no está mal, tampoco tiene mucho que ofrecer.

En las tiendas que existen dentro de La Alhambra, junto al Palacio de Carlos V, podrás comprar algunos recuerdos. A diferencia de otros lugares turísticos, sus precios no son excesivos, a pesar de estar dentro del recinto, por lo que es buena idea hacer las compras de souvenirs ahí.

Una vez que hayas terminado la visita, y si ya visitaste con anterioridad El Generalife, no salgas a toda prisa y relájate en La Medina y sus jardines.
Te recomendamos que, por unos 6€, te hagas en la entrada a La Alhambra con el alquiler de una audioguía, ya que son muy cómodas y útiles para seguir los itinerarios. Y, cómo no, llévate unas buenas zapatillas de deporte; te harán falta.

En cuanto a los horarios y precios, podrás obtener información adicional al respecto cuando vayas a realizar la compra de tus entradas (puedes comprar tus entradas a La Alhambra desde aquí), recordándote la conveniencia de comprar las entradas con bastante antelación. La recogida de las entradas, si la haces por Internet, la efectuarás en el propio recinto de La Alhambra, justo a la entrada, donde encontrarás unos terminales en los que se imprimen las mismas pasando la misma tarjeta de crédito con la que hiciste la compra por Internet.

La Alhambra de Granada es el mayor de los atractivos con que cuenta la ciudad, una construcción de origen militar que, con el tiempo, pasó a conjugar ese aspecto con un carácter palaciego, siendo esto último lo que dota a esta maravilla de un atractivo excepcional, sobre todo en su interior.

Se trata, por tanto, de una ciudadela palaciega de origen andalusí, siendo la traducción de su nombre la de “Fortaleza Roja”, algo que se aprecia a la perfección cuando se contempla desde el horizonte la típica estampa de La Alhambra, dándonos la imagen de una fortaleza de color rojizo que se eleva sobre la Vega de Granada sobre el cerro de La Sabika. Ese carácter de ciudadela palaciega proporcionaba a La Alhambra todo lo necesario para la vida diaria independiente con respecto a Granada de sus habitantes, contando con mezquitas, talleres, escuelas, mercados, …, lo que convertía a la fortaleza en una verdadera ciudad ubicada en una posición estratégica privilegiada.

El establecimiento definitivo de La Alhambra como residencia real de la Familia Nazarí se producirá con Mohamed ben Al-Hamar (Mohamed I), en el siglo XIII, momento que marcará el mayor esplendor de La Alhambra, aunque ya desde el siglo siglo IX se tiene noticia de la existencia del recinto, si bien como fortaleza únicamente.

Pero, como indicamos, será con Mohamed I cuando podemos comenzar a hablar del esplendor de La Alhambra, época en la que se construyeron la Torre de la Vela y del Homenaje, comenzando asimismo la construcción del palacio y del recinto amurallado, la cual continuó con Mohamed II y Mohamed III, destacando de este último la construcción de la Mezquita. Sin embargo, será en la época de Yúsuf I y Mohamed V (período comprendido del 1333 al 1391) cuando se llevarán a cabo las construcciones más características de La Alhambra y que nos han llegado hasta nuestros días (por ejemplo, la Puerta de la Justicia, el Cuarto de Comares, el Patio de los Leones, …), así como las reformas más importantes de la Alcazaba y los Palacios Nazaríes.

Con la Reconquista Cristiana se producrirán una serie de reformas que conllevarán, igualmente, la destrucción de algunos elementos arquitectónicos de La Alhambra para construir los elementos propios del nuevo poder, destacando sobremanera el Palacio de Carlos V. Posteriormente, fundamentalmente con la invasión francesa de España, se irá produciendo una progresiva degradación de la ciudadela, hasta el siglo XIX, momento a partir del cual comenzará la reconstrucción de La Alhambra y su conservación, algo a lo que contribuyó decididamente Washington Irving, un historiador norteamericano enamorado de Granada y La Alhambra, quien la dio a conocer al Mundo con su famosísima obra “Cuentos de La Alhambra” (1832).

Hoy día La Alhambra de Granada es mundialmente conocida, habiendo sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984, declaración que incluye la propia Alhambra y el Generalife, extendiéndose también al barrio del Albaicín (en 1989), un reconocimiento que realmente hace justicia a este complejo incomparable que enamora a todo el que lo visita.

En tu visita a La Alhambra vas a encontrar los siguientes grandes puntos de interés

El Generalife: Es lo primero que podrás visitar en tu entrada a La Alhambra, recomendándote que la visita la comiences bien temprano, ya que la visión de Granada, La Alhambra y El Albaicín desde los Jardines del Generalife es algo que enamora a los sentidos. Puedes obtener más información en nuestro especial dedicado al Generalife.

La Medina: La Medina de La Alhambra era propiamente la zona más viva de la ciudadela, lo que podemos considerar la ciudad en la que se encontraban los mercados, los talleres, las escuelas, los baños públicos, …; realmente, puedes imaginar que se trataba de un lugar lleno de bullicio y de vida. Tras tu visita a los Jardines del Generalife, la entrada en el recinto amurallado de La Alhambra la harás a la Medina (puedes obtener más información en nuestro especial dedicado a la Medina).

El Palacio de Carlos V: Símbolo del poderío imperial de España de la mano de Carlos V, el Rey decidió instalar un palacio impresionante en el centro mismo de La Alhambra para proclamar su poder. Echa un vistazo a nuestro especial dedicado a este Palacio.

Los Palacios Nazaríes: Podemos decir que son el corazón de La Alhambra de Granada, donde se concentran la mayor parte de los tesoros de la ciudadela.

La Alcazaba: La zona militar propiamente dicha de La Alhambra es la Alcazaba, constituyendo la parte más antigua de la ciudadela y a partir de la cual creció y se fue ampliando el recinto. Visita nuestro especial dedicado a la Alcazaba.

Los Jardines de La Alhambra: Sin duda alguna, La Alhambra carecería de buena parte de su encanto si no fuera por sus jardines. Más allá de los Jardines del Generalife, La Alhambra cuenta con mil y un rincones ajardinados que le otorgan una magia especial. Visista en esta guía nuestro especial dedicado a estos jardines.

Cada uno de estos lugares de La Alhambra encierra, a su vez, diversas maravillas que se descubren en la visita, mejor pausada que rápida, por lo que te insistimos en la conveniencia de programar tu visita bien temprano. Cuando compres tus entradas verás que dispones de dos turnos (mañana y tarde), recomendándote especialmente el de mañana, ya que es el que te permite una mayor tranquilidad y disfrute de La Alhambra, recordándote que en la propia entrada tienes una hora concreta para visitar los Palacios Nazaríes, por lo que habrás de organizar tu visita al resto de espacios en función de esa hora, ya que, transcurrida la misma, ya no podrás entrar en los Palacios.

Pero sin cada uno de esos lugares son imprescindibles en tu visita a La Alhambra, no los son menos sus famosas puertas, las cuales jalonan el complejo y marcan un momento único en la visita a la fortaleza. La Puerta de las Granadas, la Puerta de la Justicia, la Puerta del Vino (quizás la más famosa porque sale en todas las postales típicas de La Alhambra y que da acceso al Patio de los Aljibes y, de ahí, a La Alcazaba), la Puerta de las Armas, la Puerta de los Siete Suelos, la Puerta del Arrabal, el Arco de las Orejas y la Puerta de los Carros son las puertas que dan acceso a la propia Alhambra y a los distintos puntos dentro de ella, cada una de las cuales encierra una historia forjada tras siglos de leyendas. En la imagen siguiente podrás ver numeradas cada una de las puertas más importantes y, a continuación, una breve descripción por su orden:

Puerta de la Justicia: Numerada con el número 1 se encuentra la Puerta de la Justicia, también conocida como “Puerta de la Ley”, edificada en 1348 y forma parte de las murallas de La Alhambra. También es conocida como “Puerta de la Explanada” por la amplia explanada que se extendía ante ella, siendo una de las puertas más monumentales de todo el complejo y la que encierra una de las leyendas más famosas de La Alhambra. Efectivamente, en cada uno de los dinteles de esta puerta hay una mano y una llave, respectivamente, y se decía que ningún enemigo de la fe islámica entraría en La Alhambra hasta que la mano pudiera coger la llave.
Plaza de los Aljibes: Está numerada con el número 2. No se trata de una puerta, pero a ella se accede desde la Puerta del Vino (con el número 3) y desde la Puerta de la Justicia, y, desde esa plaza, se accede a la Alcazaba. El nombre de esta plaza se debe a que aquí se encontraban ubicados los aljibes que mandara construir el Conde de Tendilla en 1494, los cuales, tras ser soterrados, dieron lugar a esta plaza. Las vistas son realmente preciosas desde esta plaza, vistas entre las que destaca el Albaicín.
Puerta del Vino: Es una de las puertas más famosas de La Alhambra, una de las puertas más típicas de las postales de este conjunto. Su nombre se debe a que en esta puerta los vecinos de Granada dejaban aquí el vino que producían y que consumían, y ella separa el acceso al Patio de los Aljibes y al Palacio de Carlos V. Está numerada con el número 3.
Puerta de las Armas: Numerada con el número 4, la Puerta de las Armas es una de las más antiguas de La Alhambra, datándose su construcción en el siglo XIII, y se encuentra ubicada en La Alcazaba.
Puerta de los Siete Suelos: Con el número 5, es una de las puertas exteriores de La Alhambra y da acceso a La Medina. Data del siglo XIV y fue parcialmente destruida por las tropas francesas, siendo reconstruida en la década de los 60.
Las puertas enumeradas forman parte del complejo amurallado de La Alhambra. Sin embargo, tal y como hemos indicado, existen otras puertas que llenan de magia y leyendas La Alhambra, como es el caso de la Puerta de las Granadas, la cual es de estilo renacentista, al igual que el Palacio de Carlos V, datándose su construcción en el año 1536, de la mano de Pedro Machuca, y que sustituyó a otra puerta de origen islámico. Igualmente, la Puerta del Arrabal es otra de las puertas que encierra el encanto de La Alhambra más antigua, permitiendo en su época ir al Sacromonte y salir sin pasar por la ciudad de Granada, comunicando al mismo tiempo la Medina de la Alhambra y con el Generalife. También no podemos olvidar el Arco de las Orejas (conocido también por “Arco de las Medias”, “de las Manos”, “de las Pesas” y “de los Cuchillos”), una puerta mora que controlaba el acceso a la Plaza Bibarrambla en la ciudad baja, así como la Puerta de los Carros, la cual fue abierta en la época de la Reconquista para dejar pasar los carros a La Alhambra con materiales para la construcción del Palacio de Carlos V.

La Alhambra de Granada enamora a quien la visita y siempre ofrece mucho más de lo que se espera. Se trata de un lugar mágico que ha inspirado a la cultura popular y sin el cual no podría entenderse el encanto de Granada. Sus jardines, sus rincones, las inscripciones que adornan sus estancias (más de 10.000 inscripciones, incluyendo poemas y pasajes del Corán), el sonido de sus fuentes y arrayanes, el silencio que envuelve a sus muros a primeras horas de la mañana, la magia de contemplar Granada desde la Torre de la Vela al atardecer, … La Alhambra es mucho más que un monumento histórico, una joya que enamora desde la subida misma por la llamada “Cuesta de los Chinos”, un lugar cuya pérdida, no en vano, hizo llorar a Boabdil cuando perdió su reino.

Qué hacer y visitar en Bilbao

La Ría: la columna vertebral de Bilbao…

Bilbao

Bilbao no puede entenderse sin su Ría, verdadera columna vertebral de la ciudad y la que ha ido perfilando la fisonomía y personalidad de ésta.

La Ría de Bilbao recibe el nombre de “Ría del Nervión” o “Ría del Ibaizábal”, en referencia a la confluencia de la desembocadura en el Cantábrico de esos dos ríos: el Nervión y el Ibaizábal. Dichos ríos, como indicamos, desembocan en el Cantábrico, a través del Golfo de Vizcaya, en la ciudad de Santurce, y su confluencia en la Ría ha marcado y marca la organización y la historia de la ciudad de Bilbao.

Efectivamente, la confluencia de estos dos ríos formando la Ría de Bilbao (confluencia que se produce cuando los dos ríos llegan al nivel del mar, en el barrio bilbaíno de La Peña) ha dividido históricamente a la ciudad en dos: el Casco Viejo y el Ensanche. El Casco Viejo de Bilbao se ubica en la margen derecha de la Ría, mientras que el Ensanche se ubica en la margen izquierda, una división que trasciende el carácter administrativo de la misma, ya que históricamente dicha división ha definido a dos ciudades diferentes.

Y cuando hablamos de dos ciudades diferentes no estamos hablando en sentido figurado, ya que la división provocada por la Ría ha determinado históricamente dos grandes grupos o clases sociales. Efectivamente, se puede decir que la margen derecha de la Ría, desde la Revolución Industrial del XIX, se correspondió con las clases pudientes y acomodadas, mientras que la margen izquierda, la del Ensanche, se correspondía con el Bilbao obrero (el nombre de “Ensanche” proviene, precisamente, de la época de la Revolución Industrial, cuando se hace necesario ampliar la ciudad hacia la margen izquierda de la Ría para dar cabida a la gran cantidad de obreros que comenzaban a llegar al Bilbao industrial), una distribución social y poblacional que también ha determinado la fisonomía y la arquitectura de ambas márgenes.

Así, mientras que la margen derecha de la Ría acoge el Casco Viejo y el Bilbao más histórico, la margen izquierda ha sido la que una mayor evolución ha experimentado, la que refleja los cambios que la ciudad ha llevado a cabo para su modernización. Efectivamente, las dos márgenes de la Ría son reflejo de la evolución de la ciudad: mientras que el Casco Viejo de Bilbao se ha ido restaurando para recuperar las esencias del Bilbao más histórico, la zona de El Ensanche ha pasado de ser una zona residencial obrera a ser el centro económico y punta de lanza de la modernidad de Bilbao.

Así las cosas, si se contempla la historia de Bilbao se comprenderá fácilmente que la Ría es la verdadera columna vertebral de la ciudad, 14 km de Ría que comienzan cuando ésta es navegable y que han determinado el Bilbao del pasado, el del presente y el del futuro, conformando una ciudad que, en sus distintas facetas del Bilbao minero, el Bilbao siderúrgico o el Bilbao pesquero, no se entendería sin su Ría, una Ría que nos servirá como punto de referencia en esta Guía de Bilbao, especialmente la distinción entre margen derecha y margen izquierda que la propia Ría origina.

Pero seríamos injustos si nos refiriéramos a la Ría de Bilbao como un mero accidente geográfico, con una importancia divisoria unas veces y articuladora otras de la ciudad, sin detenernos en comprender y apreciar sus encantos en si mismos considerados. Efectivamente, la Ría de Bilbao discurre pausada por entre la ciudad, dominando el pasado, el presente y el futuro de ésta, sabiéndose la protagonista de la suerte de quienes un día decidieron asentarse en sus márgenes y unir su futuro al poder de la naturaleza que representa la Ría, la cual, impasible, no varía un ápice su curso, obligando a los habitantes de la ciudad a ingeniárselas para salvar este imperturbable obstáculo a fin de unir las dos márgenes, ingenios que se plasman en puentes que refuerzan sobremanera el tranquilo poderío de la Ría.

Y es que la Ría impone su ley natural y ha obligado a los bilbaínos a tender hasta 14 puentes que unen las dos márgenes de la ciudad, puentes de diferentes épocas y estilos que engalanan la Ría y proclaman su poder y majestuosidad, al tiempo que nos permiten conocer un poco más sobre la historia y la evolución de Bilbao alrededor de su Ría:

Puente del Arenal: Este puente data del año 1847, siendo el tercer puente sobre la Ría de Bilbao que se construyó, respondiendo ello al vertiginoso crecimiento de la ciudad por aquel entonces, ya que los dos puentes existentes hasta entonces (el de San Antón y el de San Francisco) ya se quedaban cortos y era necesario ampliar la red de puentes sobre la Ría con que contaba la ciudad. Fue el primer puente de España construido mediante fundición, lo cual se llevó a cabo en el propio Bilbao, en la recién creada fundición “Fundiciones Santa Ana de Bolueta”, lo que nos sitúa ante una de las primeras manifestaciones de la Revolución Industrial en Bilbao. Este puente se inauguró con el nombre de la Reina Isabel II y estuvo en funcionamiento en su estructura originaria hasta el año 1937, cuando, durante la Guerra Civil, fue volado, por lo que en 1940 fue reconstruido mediante hormigón armado, pasando a llamarse “Puente de la Victoria”, para pasar a recibir su denominación actual de “Puente del Arenal” en el año 1980, en referencia a la zona donde se ubica.

Puente de San Antón: Se trata del puente más antiguo de Bilbao, anterior incluso a la fundación de la ciudad en el año 1300, apareciendo este puente en el escudo de la ciudad. Su nombre se debe a que conecta con la Iglesia de San Antón, y se trata, quizás, del puente con más historia de Bilbao, ya que, durante años, era el único puente que conectaba Vizcaya con Castilla, por lo que era el lugar de paso obligado para los comerciantes y lugar de pago de aduanas en régimen de monopolio en favor de la Villa de Bilbao. Durante la Guerra Civil fue bombardeado y se recosntruyó posteriormente guardando fidelidad al puente original.

Puente de Vizcaya: También se le conoce como “Puente Colgante” o “Puente Palacio”. Se trata de un puente realmente impresionante, tanto hoy como en la fecha de su construcción (en 1893), ya que cuenta con 61 metros de altura y 160 de longitud, el cual se atraviesa ascendiendo por un ascensor hasta una barquilla transportadora que permite cruzar la Ría y disfrutar, de paso, de unas vistas impresionantes de la ciudad. Se trata, así, de un puente colgante que responde a las magníficas construcciones de la Revolución Industrial, siendo el único puente de estas características que sigue en funcionamiento en el Mundo hoy día, por lo que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Puente del Ayuntamiento: También conocido como “Puente de Begoña”, ya que servía para conectar el Barrio de Begoña con el Ayuntamiento de Bilbao, datando su construcción de principios del siglo XX. Se trata de un puente de estilo modernista que, inicialmente, era móvil, aunque hoy día, desde 1969, ha quedado como puente fijo al desaparecer el tráfico fluvial de la Ría.

Puente Pedro Arrupe: Este puente es uno de los más recientes, ya que se inauguró en 2003, de ahí el estilo actual que presenta, representando a una libélula. Se trata de un puente totalmente peatonal construido en acero dúplex (es el primer puente del Mundo construido con este material), estando recubierto su interior de madera, lo que da una sensación cuando se atraviesa de estar paseando por la cubierta de un barco. Este puente une una de las zonas más bonitas de Bilbao: el Paseo de Ribera de Abandoibarra con la Avenida de las Universidades. Se trata de un puente precioso, especialmente por la noche, cuando se ilumina.

Puente de Deusto: Este puente se inauguró en plena Guerra Civil, en diciembre de 1936, y volado un año después durante la Guerra, siendo reconstruido en 1939. Fue puente levadizo hasta 1995, año a partir del cual pasó a ser fijo, inspirándose en su construcción en el Puente de la Avenida Michigan de Chicago, por lo que, en sus tiempos, era todo un espectáculo el verlo en funcionamiento. Este puente comunica las zonas de Abando y de Deusto, dando acceso, precisamente a la prestigiosa Universidad de Deusto, fundada en 1864 por los Jesuitas (una Orden, por lo demás, de larga tradición en el País Vasco), situada justo junto a la Ría, en su margen derecha.

Puente Euskalduna: Este puente es uno de los más recientes en Bilbao, ya que data de 1997. Está dedicado al tráfico rodado y se sitúa entre la Plaza del Sagrado Corazón y Botica Vieja, ubicándose sobre donde estaban los antiguos Astilleros Euskalduna, de ahí el nombre del puente, denominación que también recibe el cercano Palacio Euskalduna o “Euskalduna Jauregia”.
Zubizuri: Oficialmente su nombre es el de “Puente Peatonal del Campo de Volantín”, también conocido como “Puente de Calatrava”, ya que es obra del arquitecto valenciano, lo que salta a la vista nada más verlo, con la inconfundible estampa de los puentes de este arquitecto. Este puente une el Campo de Volantín (uno de los paseos más preciosos de Bilbao que, a finales del siglo XIX y principios del XX, fue el lugar de residencia de las clases más pudientes que comenzaban a abandonar el Casco Viejo de Bilbao) con El Ensanche y no ha estado exento de críticas tanto durante su construcción como en su mantenimiento posterior.

Puente de Rontegi: Se trata de otro puente de reciente construcción, aunque carece de atractivo turístico alguno, ya que su finalidad es exclusivamente para unir por carretera Bilbao con Baracaldo y Erandio, entre otras poblaciones.

Puente de la Merced: Es uno de los más antiguos de Bilbao, ya que data su construcción de 1886, reconstruido tras la Guerra Civil, ya que fue destruido en 1937. Su nombre procede del antiguo Convento de la Merced, el cual estaba cercano al puente, aunque, en realidad, este puente vino a sustituir al primitivo Puente de San Francisco, el cual se situaba unos metros más arriba y databa de 1793, el cual fue destruido por los franceses durante la Guerra de la Independencia.

Puente Príncipes de España: También es conocido como “Puente de La Salve”, un puente que data de 1972, siendo en primer puente en España que utiliza un sistema de tirantes, como el puente de de San Francisco. Este puente está situado junto al Museo Guggenheim, añadiéndose al puente, con motivo del décimo aniversario del museo, un arco rojo. Este puente cuenta con ascensores gratuitos en la margen derecha de la Ría.

Puente de la Ribera: También se le conoce como “Puente de San Francisco”, aunque no es el original que databa de 1827 y al que se le deica una canción muy tradicional en Bilbao. El actual puente data de 1939, ya que el anterior fue destruido durante las Guerras Carlistas.


Puente de Hierro de Don Pablo Alzola: Este puente es de fines del siglo XIX, y se sitúa entre Baracaldo y Bilbao, siendo uno de los puentes más significativos del espectacular crecimiento de la ciudad durante la época de la Revolución Industrial, respondiendo a la estética de la época.
Puedes ver la ubicación de todos estos puentes en este callejero de Bilbao en PDF que te puedes descargar de forma gratuita y que te será muy útil a la hora de ubicarte en la ciudad.

Catorce puentes que nos hablan de la historia de Bilbao desde sus orígenes, una historia ligada indiscutiblemente a la Ría, lugar de celebración de los triunfos del “Athletic Club Bilbao” y punto de referencia obligado a la hora de exportar la imagen de la ciudad al Mundo; no en vano, tenía que ser junto a la Ría de Bilbao donde se construyese el Museo Guggenheim, ya que la Ría de Bilbao aúna el pasado, el presente y el futuro de esta ciudad que se basa en sus tradiciones para mirar al futuro, unas tradiciones que homenajean a la Ría de Bilbao el día 22 de junio, fecha en la que cada año se celebra el “Día de la Ría” o “Itsadarra Eguna”.

La margen derecha de la Ría y el Casco Viejo de Bilbao o las Siete CallesLa margen derecha de la Ría y el Casco Viejo de Bilbao o las “Siete Calles”…

Bilbao
Como hemos indicado, la margen derecha de la Ría es la que aglutina el Casco Viejo de la ciudad, la zona residencial de la burguesía bilbaína por antonomasia y de sus clases pudientes, algo que tiene su explicación en los orígenes mismos de Bilbao.

Efectivamente, los orígenes de Bilbao datan del año 1070, cuando Bilbao no era más que un lugar de reunión de pescadores al inicio de la parte navegable de la Ría, existiendo un puente que comunicaba las dos márgenes de aquélla (el que hoy se conoce como “Puente de San Antón”). Sin embargo, la fundación de Bilbao data del año 1300, con el otorgamiento en dicho año de su Carta Puebla por Diego López V de Haro y confirmada un año después por el Rey Fernando IV de Castilla, un otorgamiento que se haría sólo a la margen derecha, ya que la fundación de la Villa de Bilbao con el otorgamiento de su Carta Puebla se referirá sólo a dicha margen, alrededor de la anteiglesia de Begoña, lo que supuso la aplicación del Fuero de Logroño a dicha margen derecha, margen fundacional de la ciudad, de ahí que el Casco Viejo de la ciudad se encuentre en la misma y que haya sido siempre la escogida por las clases pudientes bilbaínas para asentarse.

Es por tanto en la margen derecha de la Ría donde se encuentra el Bilbao más antiguo, lo que popularmente se conoce como el “Botxo” (denominación que hoy día se aplica para referirse cariñosamente a la Villa de Bilbao y que significa “hoyo”), donde se encuentra la esencia de lo que antaño se llamaba “vizcaíno” y de donde arranca la historia de esta ciudad. Y es en su Casco Viejo donde vamos a encontrar este Bilbao, el Bilbao de las “Siete Calles”, las primeras calles que están en el origen de la ciudad y en las que late el corazón de esta ciudad.

Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle y Barrencalle Barrena son las Siete Calles originarias de Bilbao, las cuales las puedes identificar en cualquier plano de la ciudad porque son las únicas que están alineadas en paralelo entre ellas mirando hacia la Ría; unas calles llenas de actividad comercial y hostelera, siendo de visita obligada en tu viaje a Bilbao para perderte por entre las calles, callejuelas y plazuelas que encierran las esencias del Bilbao más auténtico, al tiempo que vas a encontrar los monumentos y los lugares más antiguos de la ciudad:

La Catedral: La Catedral de Bilbao tiene como nombre oficial el de “Catedral Basílica de Santiago”, nombre en honor del Patrón de Bilbao el Apóstol Santiago el Mayor. Situada en pleno corazón del Casco Viejo de Bilbao, en la Plaza Done Jakue, la Catedral de Bilbao cumple también funciones parroquiales, constituyendo el templo gótico más representativo de la provincia de Vizcaya. El templo data del año 1397, si bien, sustituye a dos anteriores emplazados en el mismo lugar, el más antiguo anterior al año 1300, año de fundación de Bilbao. Declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931, destaca su fachada neogótica (especialmente su rosetón) sobre elementos del originario gótico y que sustituyeron a los elementos barrocos incorporados en el XVII; asimismo, en la fachada de la Catedral destaca la torre de estilo neogótico y que supera los 60 metros de altura, la cual sustituyó a otras torres anteriores de estilos diversos, datando la actual del año 1891. A destacar también de la esta Catedral sus quince capillas, diez de las cuales se encuentran ubicadas en los contrafuertes del edificio, mientras que las originarias cinco se encuentran situadas en el centro de la girola. Pero si hay algo realmente encantador en la Catedral de Bilbao es su claustro, un claustro de estilo gótico en el que el blanco de su piedra contrasta sobremanera con el verde del centro ajardinado. Sin duda, la mejor forma de comenzar la visita al Casco Viejo de Bilbao es situarse en su corazón: la Catedral.
Iglesia de San Antón: La Iglesia de San Antón o de San Antonio Abad se encuentra situada junto al Puente de San Antón, el puente más antiguo de Bilbao. Esta Iglesia, como podrás imaginar, cuenta con una larga historia, que va más allá de su actual función como templo; efectivamente, en origen, donde hoy se emplaza esta Iglesia, hacia el año 1000, existía una especie de almacén para aperos y elementos fluviales, para, tras la fundación de la Villa de Bilbao en el año 1300, se reconvirtiera en lugar en un alcázar defensivo amurallado, elemento militar que fue sustituido en el año 1433 por la actual Iglesia, si bien la misma ha experimentado diversas remodelaciones. Pertenece al estilo gótico y destacan en ella su Retablo Mayor, la Capilla de Santa Lucía, la Capilla de Nuestra Señora de la Piedad, la Capilla de San Roque, el Coro, la Nave de la Epístola (en la que se encuentra San Antonio de Padua con el Niño, así como la Virgen de Begoña) y el Campanario (de estilo barroco). Esta Iglesia de San Antón también es Monumento Nacional, por lo que la visita a ella resulta imprescindible.

Plaza Nueva: Esta denominación para esta plaza tiene su sentido en su inspiración en la Ilustración (a pesar de lo cual su denominación inicial fue la de “Plaza de Fernando VII”, algo realmente paradójico), siendo de estilo neoclásico y construyéndose entre los años 1829 y 1851. Esta plaza está llena de ambiente, tanto de día como, especialmente, de noche, especialmente para ir de “txikiteo” y “poteo”, sin olvidar la visita a su mercado dominical o la Feria de Santo Tomás de diciembre, así como la víspera de Todos los Santos, fecha en la que se celebra en esta plaza un mercado de coronas y ramos de flores muy tradicional. Esta Plaza Nueva de Bilbao es realmente emblemática, siendo en el pasado el centro de la vida y la actividad de la ciudad, hasta el punto que en ella se ubicaban la Diputación y la Bolsa de Comercio, entre otros edificios importantes. Hoy día este lugar es punto en el que se concitan numerosas actividades culturales y lúdicas, sin olvidar las gastronómicas, siendo un lugar de visita obligada para disfrutar de la excelente gastronomía bilbaína en un lugar lleno de historia.

El número 10 de la Calle de Ronda: En este número 10 de esta calle (“Erronda Kalea”) nació, el 29 de Septiembre de 1864, Miguel de Unamuno, quien repartió sus amores entre Bilbao, Salamanca y Madrid, autor de obras que han quedado como joyas de la literatura española. Sería buena idea pasar por este lugar en tu visita a Bilbao.
Plaza Unamuno: Y, cómo no, cerca del final de la Calle de Ronda, se encuentra la plaza dedicada al insigne escritor: la Plaza Unamuno. Se encuentra en el centro mismo del Casco Viejo de Bilbao, contando, por supuesto, con un busto de Unamuno, siendo uno de los lugares de reunión clásicos de las bilbaínos en el Casco Viejo de la Villa.

Museo Arqueológico, Etnográfico e Histórico Vasco: Este museo (también conocido como “Euskal Museoa” o “Museo Vasco de Bilbao”) se sitúa muy cerca de la Plaza Unamuno, Plaza en la que se encuentra el acceso principal al Museo. Está enclavado en un edificio de estilo barroco que, antaño, acogía una iglesia y el Colegio de San Andrés, datándose la fundación de este museo en el año 1921. Este Museo Vasco de Bilbao expone una serie de elementos, artilugios y algunas obras que muestran la evolución de la sociedad vasca a lo largo de la Historia.

El Teatro Arriaga: Este Teatro, que constituye toda una institución en Bilbao, data su construcción del año 1890, tomando su nombre del compositor Juan Crisóstomo de Arriaga, nombre que también se lo da a la plaza en la que se ubica este Teatro (la Plaza Arriaga, situada junto a la Ría). Se inspiró en su construcción en la Ópera de París a la que recuerda bastante, debiendo ser restaurado en 1897 para reparar los daños que sufrió tras las inundaciones de 1893. Si vas a estar varios días en Bilbao, especialmente en fin de semana, sería muy recomendable asistir a alguna de las actuaciones que programa; puedes visitar su página en www.teatroarriaga.com.

El Ayuntamiento de Bilbao: Este edificio data del año 1892, obra del arquitecto Joaquín Rucoba. Inspairado en la arquitectura francesa de la época, el edificio destaca por el chapitel que preside su fachada, así como las dos esculturas de la Ley y la Justicia que flaquean la escalinata principal. En el interior del edificio destacan, asimismo, su cuerpo de escaleras y sus tres salones: el de recepciones (de estilo árabe y realmente precioso), el de plenos y el vestíbulo (estos dos últimos de estilo neorrenacentista). El Ayuntamiento de Bilbao está situado en la Plaza de Venezuela nº 2.

La Bolsa: La antigua Bolsa de Comercio, como hemos apuntado antes, se encuentra ubicada en la Plaza Nueva, uno de los lugares más castizos de Bilbao. El edificio de la antigua Bolsa hoy es mucho más que un monumento visitable, ya que está lleno de vida, como toda la plaza en que se ubica; exposiciones, actos culturales, sede de diversas asociaciones juveniles y culturales, conferencias, cursos, …, lo que convierte a este lugar en el punto de referencia cívico del Casco Viejo Bilbao.

Archivo-Biblioteca Municipal: Se ubica en la Calle Bidebarrieta nº 4, en un edificio del año 1890, por encargo de la Sociedad Liberal el “El Sitio”, ya que iba a ser la sede social de dicha Sociedad. Actualmente acoge a la Biblioteca Municipal y al Archivo Histórico Municipal, desarrollando al tiempo gran cantidad de cursos, actividades y conferencias culturales e históricas centradas en la ciudad de Bilbao y su Historia.

Mercado de la Ribera: Hablar de Bilbao es hablar de excelente cocina y gastronomía, por lo que uno de los lugares de visita obligada es el viejo Mercado de la Ribera, lugar de provisión de los mejores restaurantes de Bilbao y, por supuesto, de todos los de su Casco Viejo. Es el mercado más histórico de la ciudad, estando ligada su historia a la de los propios orígenes de la Villa; efectivamente, este Mercado de la Ribera data del siglo XIV, encerrando las esencias y el sabor del Bilbao más auténtico, lugar de visita obligada para apreciar de primera mano el ambiente y la vida que corren por las venas del Viejo Bilbao y, por supuesto, la calidad de los productos que disfrutarás después en la mesa, productos tradicionales que alcanzan todo su significado en la zoma del Mercado llamada “Aldeanas”, que es la zona donde se ubican los agricultores de los alrededores de Bilbao que, diariamente, ofrecen los productos agrícolas más frescos y de mayor calidad. Este Mercado de la Ribera cuenta con una página web propia que te recomendamos visitar, ya que en ella se indican los horarios de apertura, los accesos y medios de transporte, así como una relación de puestos y las ofertas del día, por lo que te puede resultar muy útil si tienes pensado comprar algo.

El Arenal: Uno de los lugares del Casco Viejo de Bilbao más añejo y que constituye un lugar de esparcimiento tradicional de los bilbaínos es El Arenal y su Paseo. El Arenal data del siglo XV, cuando se derribaron las murallas que rodeaban a las originarias Siete Calles de Bilbao, ampliándose la Villa hacia el arenal de la Ría, de ahí el nombre de este lugar, el cual se extiende hasta la altura de Plaza Nueva. Como indicamos, El Arenal es uno de los lugares más importantes de esparcimiento de los bilbaínos, a espaldas del Casco Viejo y frente a la Ría, un lugar donde se concitan propuestas culturales como la anual Feria del Libro, el tradicional Mercado de Santo Tomás o el dominical Mercado de las Flores, así como los encuentros de bailes típicos y “dantzaris” que tienen como escenario El Arenal cada fin de semana.
La Merced: Situada en el Muelle de la Merced, se trata de una iglesia de estilo barroco construida entre los años 1663 y 1673, si bien, con el pasar de los años el abandono hizo mella en ella y fue declarada en ruinas. Actualmente, y desde el año 1989, el edificio ya no se dedica al culto, ya que fue adquirido por el Ayuntamiento de Bilbao y dedicado, tras su remodelación, al llamado “BilboRock-La Merced”, un proyecto que comenzó en 1997 y en virtud del cual este espacio se dedica a conciertos de música “pop-rock”, una apuesta bastante singular que contrasta con el espacio en que se ubica (puedes conocer la programación de este proyecto en la página oficial del “BilboRock-La Merced”).

Basílica de Nuestra Señora de Begoña: Consagrada a la Madre de Dios de Begoña, patrona de Vizcaya, esta Basílica data del año 1588, siendo de estilo gótico, si bien, su emplazamiento actual ya contaba con un templo anterior que contaba con una humilde nave con techo de madera y una pequeña capilla de piedra que protegía la imagen de la Virgen. La Basílica de Nuestra Señora de Begoña está situada en una pequeña colina que domina el Casco Viejo de Bilbao y que se divisa desde el primer recodo que hace la Ría en su entrada a Bilbao, el cual se ubica en el Barrio de La Salve, denominación que, precisamente, se debe a que en este lugar era donde los marineros que subían a Bilbao por la Ría veían por primera vez en su retorno a casa la Basílica y, por tanto, en ese momento rezaban una “Salve” a la Virgen. Pero esta Basílica es mucho más que un templo religioso, ya que está íntimamente ligado a la Historia de la ciudad y al período de las Guerras Carlistas, así como en la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas, ya que, debido a su estratégico emplazamiento, fue utilizada numerosas veces como fortaleza y, al mismo tiempo, sufrió los ataques de los invasores, por lo que tuvo que ser varias veces reconstruida parcialmente. En todo caso, la visita a la Basílica de Nuestra Señora de Begoña de Bilbao es obligada, todo un símbolo de la ciudad y con una planta impresionante que domina todo el Viejo Bilbao. La Basílica cuenta con página web propia en www.basilicadebegona.com.

Mil y un lugares llenos de encanto son los que nos ofrece el Bilbao de las “Siete Calles”, el Bilbao más clásico, el Casco Viejo de Bilbao. Lugares llenos de magia y de sabor que nos recuerdan al Bilbao más castizo, su historia y su pasado, sin los cuales, difícilmente, podría explicarse el presente del nuevo Bilbao. Son lugares que nos cuentan y nos muestran un Bilbao muy alejado de los tópicos, un Bilbao lleno de encanto en el que perderse, yendo de “pintxos” por las callejuelas de su Casco Viejo, de tiendas por los comercios más exclusivos de la ciudad que encontrarás en esta zona, de restaurantes para descubrir una de las mejores cocinas del Mundo en la miríada de ellos que se agolpan compitiendo en calidad y servicio, o, simplemente, de paseo por una de las zonas más encantadoras y con más solera de Bilbao: su Casco Viejo.

La margen izquierda de la Ría: El EnsancheLa margen izquierda de la Ría: “El Ensanche”…

Bilbao
La margen izquierda de la Ría de Bilbao es la parte conocida como “El Ensanche”, nombre que se debe a la necesaria ampliación de la Villa de Bilbao en el siglo XIX debido al crecimiento exponencial de la población por la prosperidad industrial del Bilbao decimonónico.

Efectivamente, la margen derecha del viejo Bilbao se quedaba pequeña para las exigencias del Bilbao más moderno, siendo necesario por tal motivo la ampliación de la ciudad hacia la otra margen de la Ría, una ampliación que comenzará incorporando a la Villa la Anteiglesia de Abando y que finalizará con la incorporación de Indauchu y Zorroza. Quedan fuera del término municipal de Bilbao los municipios de Baracaldo, Sestao, Portugalete, Santurce y Ciérvana, aunque también se trata de localidades muy vinculadas a la Ría y, por ende, a la Villa de Bilbao.

Esta zona nueva de Bilbao se llenó, obviamente, de trabajadores que venían de las zonas rurales del País Vasco y del resto de España para cubrir la demanda de mano de obra que necesitaban las empresas metalúrgicas que se establecieron en la zona, lo que determinó que la margen izquierda de la Ría fuese copada por clases obreras, determinando ello una clara división social entre las dos márgenes, reservándose la margen derecha para las clases pudientes bilbaínas (es en esta zona donde se pueden encontrar algunas mansiones realmente impresionantes, inspiradas en las grandes mansiones inglesas, como es el caso, por ejemplo, de Las Arenas), mientras que la margen izquierda quedaba para alojar a los obreros de la pujante industria bilbaína.

Obviamente, como suele ocurrir con la mayoría de las zonas nuevas de las grandes ciudades, “El Ensanche” de Bilbao se convertirá, necesariamente, en el lugar de expansión de la ciudad y, por ende, con los años, el motor para la modernización de la misma y el escaparate del Bilbao más moderno e innovador. Así, el Museo Guggenheim de Bilbao se ubica en este lugar, erigiéndose como símbolo del Bilbao más moderno, como un inmenso barco de titanio que se asoma por la Ría, impresionando al que visita la ciudad con su característica (y no exenta de polémica) estructura; no te pierdas el especial que en esta Guía de Bilbao dedicamos al Museo Guggenheim.

Símbolo de esa modernidad que ilustra la margen izquierda de la Ría es su Plaza Circular o “Plaza de España”, ubicada en pleno Abando y donde se encuentra la estatua del fundador de la Villa de Bilbao en el año 1300 (Don Diego López de Haro, Señor de Vizcaya), una plaza neurálgica en la ciudad, ya que conecta la Gran Vía Don Diego López de Haro (arteria principal de la ciudad) con el Casco Viejo (siguiendo la adyacente Calle Navarra y atravesando el Puente del Ayuntamiento), así como la zona financiera de la Villa. Efectivamente, si nos detenemos en esta zona tan importante del bilbao moderno, podremos comprobar la gran cantidad de edificios altos que son ocupados por entidades financieras, destacando sobremanera el edificio del BBVA, entidad financiera que es símbolo del poderío económico de esta ciudad, no siéndolo menos el referido edificio, cuya entrada preside una escultura de Chillida junto a una fuente especialmente popular en la ciudad en el “Aste Nagusia”, que son las fiestas patronales de Bilbao.

Sin embargo, y como quiera que Bilbao es una ciudad llena de contrastes, si abandonamos unos momentos la Plaza Circular por la Calle Berástegui, nos adentraremos en uno de los lugares más preciosos y tranquilos de la Villa: los Jardines de Albia. Efectivamente, en estos jardines encontrarás un grupo de palmeras que rodean la estatua del escritor Antonio Trueba, creando un ambiente especialmente romántico y apartado, rodeado de bellos edificios decimonónicos en un entorno ajardinado, ideal para escaparse del mundanal ruido por unos momentos y sentarse en uno de los bancos de madera que allí encontrarás para disfrutar de la paz y tranquilidad que fluyen en este lugar, paradójicamente, a tan sólo unos metros del bullicioso centro financiero de Bilbao (puedes guiarte con el mapa de Bilbao que encontrarás al final de esta página o mediante el callejero de Bilbao en PDF que te puedes descargar desde aquí).

Pero, volviendo a la Plaza Circular, ese mismo contraste lo encontramos allí, ya que, junto a los imponentes edificios financieros, conviven edificios clásicos realmente preciosos, como es el caso, por ejemplo, del que acoge la Diputación Foral de Vizcaya, o también, en la calle Navarra, el bello edificio de la Sociedad Bilbaína, edificio en cuyas cercanías encontrarás un gran número de cafés al más puro estilo decimonónico en los que las tertulias de la intelectualidad bilbaína encuentran su lugar de celebración. Igualmente, en ese contraste se ubican las exclusivas tiendas de moda de la Calle Ercilla, una calle peatonal perfecta para ir de compras al tiempo que disfrutamos de una de las zonas más bellas del Ensanche de Bilbao, ya que aquí encontrarás edificios clásicos de gran belleza como la Casa de los Aldeanos o la Casa de Luis Allende, ambos situados en la Plaza de Indautxu, la cual se encuentra al final de la Calle Ercilla.

Avanzando un poco más allá de la Plaza Circular (siguiendo la Gran Vía Don Diego López de Haro), encontramos la Plaza Moyúa o “Plaza Elíptica”, un lugar realmente impresionante cuya construcción data de la década de los 40, si bien ha experimentado diversas reformas hasta su apariencia actual, especialmente con motivo de las obras del Metro de bilbao, ya que tuvo que ser levantada totalmente. Esta Plaza de Moyúa tiene una belleza especial que le otorgan los ajardinamientos de estilo francés que la decoran entorno a una fuente central, completándose el espectáculo visual con los edificios circundantes, algunos tan bellos e impresionantes como el Hotel Carlton (que fue la sede del Gobierno Vasco durante la Guerra Civil Española) y el antiguo Palacio Chávarri, que hoy acoge a la Subdelegación de Gobierno. Destacan también las entradas al Metro de bilbao que encontrarás en esta Plaza Moyúa, las cuales son obra del arquitecto Norman Foster y que se conocen como “fosteritos”.

Continuando por la Gran Vía llegaremos hasta el estadio de San Mamés, también conocido como “La Catedral”, estadio perteneciente al “Athletic Club de Bilbao” (no olvides visitar su Sala de Trofeos y Exposiciones, donde se recoge más de un siglo de Historia de este Club), dos símbolos que van más allá de lo deportivo y que van indisolublemente asociados a la identidad de la ciudad. Frente a San Mamés se encuentra el edificio de la Feria de Muestras y, poco más allá, entre la Gran Vía y la Ría, nos encontramos el majestuoso Corazón de Jesús (de unos 50 metros de altura), el cual marca el final de la Gran Vía Don Diego López de Haro, dando paso, entre la Gran Vía y la Ría, al Parque de Doña Casilda Iturriza, un lugar donde conviene hacer una parada al estar considerado el verdadero pulmón verde de la ciudad.

Efectivamente, el Parque de Doña Casilda Iturriza merece una mención aparte y especial, ya que se trata de un impresionante parque de estilo inglés situado en el centro de Bilbao, a orillas de la Ría y al final de la Gran Vía Don Diego López de Haro, por lo que es muy fácil llegar hasta él desde la margen izquierda y desde la margen derecha (en este caso atravesando el Puente Euskalduna, tal y como puedes comprobar en el mapa de Bilbao que encontrarás al final de esta página). Sin embargo, el Parque de Doña Casilda Iturriza es mucho más que un parque, ya que cuenta con numerosos atractivos que lo convierten en un lugar único en Bilbao, más allá de su función ornamental y de esparcimiento: un gran estanque con una gran variedad de peces y aves; una gran variedad de flora y de árboles centenarios y monumentales por su grandiosa frondosidad, tanto autóctonos como foráneos; el gran número de sendas arboladas con que cuenta para perderse en los pensamientos propios disfrutando de un paseo rodeados de naturaleza en pleno Bilbao; y, por supuesto, el Museo de Bellas Artes de Bilbao que se encuentra en el propio Parque, el cual reúne una importantísima colección de artistas como Zurbarán, Ribera, Goya, Picasso o el Greco, sin olvidar el arte autóctono vasco que también se expone en este museo (destacando sobremanera la obra de Chillida), así como la gran cantidad de actividades y propuestas que ofrece, todo en el maravilloso entorno de uno de los parques más bellos que podrás visitar en Bilbao (puedes conocer más sobre este museo imprescindible en tu visita a Bilbao en su página web).

Y saliendo del Parque de Doña Casilda Iturriza, podemos acercarnos a la Ría, bajo el Puente Euskalduna, y visitar el Museo Marítimo de la Ría de Bilbao (situado en el Muelle Ramón de la Sota), que nos habla de la historia del Bilbao vinculado a la Ría y al mar, una vinculación que se encuentra en el origen mismo de la Villa. A partir de este museo podemos ya dirigir nuestros pasos hacia el Museo Guggenheim, ya que se encuentra en la misma orilla de la Ría en la que estamos ubicados, no sin antes dejar de admirar el Palacio de Congresos y de la Música de Bilbao, también conocido como “Palacio Euskalduna” (puedes visitar su web en www.euskalduna.net), que se sitúa a medio camino entre los dos museos, con una estampa impresionante, cuya belleza y plasticidad se ve resaltada por las luces anaranjadas que lo iluminan durante la noche a orillas de la Ría, proporcionando un espectáculo visual que compite con el que también proporciona el Museo Guggenheim, los dos edificios que mejor simbolizan la apuesta por la modernidad de esta ciudad en el marco del arte y la cultura.

Y, a partir del Palacio Euskalduna (por cierto, no dejes de visitar su restaurante; todo un deleite para el paladar), llegarás al impresionante Museo Guggenheim (“Guggenheim Bilbao Museoa”), todo un añarde de diseño y majestuosidad que emerge junto a la Ría de Bilbao que se inauguró en 1997, momento a partir del cual esta ciudad adquirió renombre internacional al ir aparejada su imagen al conjunto de museos de la Fundación Solomon R. Guggenheim que se reparten por el Mundo, prestigiando en el terreno de la cultura a las ciudades en que se ubican (como es el caso, por ejemplo, de Venecia o de Berlín). El Museo Guggenheim de Bilbao se ubica en la zona de Abandoibarra (“Vega de Abando”), la zona industrial por excelencia antaño de esta ciudad, de ahí que el Museo que nos ocupa mezcle en su diseño a la perfección los dos aspectos que mejor identifican a Bilbao: el industrial y el marinero. Efectivamente, el Museo Guggenheim de Bilbao aúna en el diseño proyectado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry esos dos aspectos mediante el titanio que forja las formas exteriores del edificio y que recuerdan a un gigantesco buque atravesando la Ría, asomándose majestuoso y poderoso por entre las calles de la ciudad, protegido, paradójicamente, por el tierno “Puppy” que recibe a sus visitantes a su entrada, la estatua de un perrito (aunque gigantesco) hecho a base de flores naturales que inicialmente tenía carácter temporal, pero que, dada su popularidad, se quedó de forma definitiva a la puerta del Museo. No dudes visitar la sección especial de esta Guía de Bilbao dedicada al Museo Guggenheim.

Y junto al Museo Guggenheim de Bilbao encontrarás el no menos impresionante Puente de La Salve (o “Puente Príncipes de España”), un puente que data de los 70, pero que fue rediseñado y remodelado para encajar a la perfección en el conjunto arquitectónico formado por el Museo Guggenheim, conjunto arquitectónico que proclama la modernidad de Bilbao junto a uno de los elementos más tradicionales de la ciudad: su Ría. Y es que la modernidad de Bilbao en esta margen izquierda ya nos la viene anunciando la Avenida de Abandoibarra desde que salimos del Museo Marítimo de la Ría de Bilbao, Avenida que nos conduce hasta el Museo Guggenheim paralela al tranvía de la ciudad (o “Eusko Tran”), un medio de transporte cómodo y moderno que nos va a permitir movernos por la zona de Abando de una forma cómoda y barata (puedes descargarte una guía y planos del tranvía de Bilbao desde aquí). Sin embargo, también tenemos la posibilidad de llegar al Museo Guggenheim desde el Museo Marítimo siguiendo la ruta más romántica, que discurre pegadita a la Ría, del Muelle de Evaristo Churruca, ruta que conecta sin darnos cuenta con el Muelle de la Campa de los Ingleses, el cual se inicia, precisamente, en el Museo Guggenheim y que prosigue hasta el Paseo Uribitarte, siempre paralelo a la Ría, hasta llegar hasta la Pasarela Zubizuri (o “Puente de Calatrava”, ya que es obra del arquitecto valenciano), otro gran símbolo del nuevo Bilbao que une Abando con el Campo de Volantín, situado este último en la margen derecha de la Ría y constituyendo uno de los paseos más encantadores de Bilbao cuyo origen se encuentra a finales del XIX, cuando las clases pudientes comienzan a dejar el Casco Viejo para ir a vivir a esta nueva zona, la cual irá convirtiéndose en un lugar exclusivo lleno de palacetes y palmeras, éstas últimas dotadas por aquel entonces de un exotismo reservado a los más poderosos.

Si continuamos por el Paseo de Uribitarte por la margen izquierda de la Ría, llegaremos hasta el Puente del Ayuntamiento, el cual, si los cruzamos, nos conduce al Ayuntamiento de Bilbao en la margen derecha de la Ría, así como al cercano Parque Etxebarría, un inmenso parque público que hasta la década de los 80 era una fundición, por lo que nos hallamos ante uno de los más claros ejemplos de la reconversión de la ciudad que comenzó en aquella década, quedando en este parque como símbolo del Bilbao industrial de antaño una chimenea que pertenecía a aquella fundición, el único vestigio que quedó de la misma para dar paso a este inmenso espacio verde que es el Parque Etxebarría, muy cerca del cual, junto a la Ría, en su margen derecha, se encuentra el bellísimo Teatro Arriaga, al cual ya nos referimos anteriormente y que es de visita obligada.

Pero volviendo a la margen izquierda que nos ocupa, otro lugar con especial encanto en Bilbao es la Plaza de Toros de Vista Alegre, situada en la Calle Vista Alegre, en los adentros de la margen izquierda, bastante alejada de la Ría sin embargo, aunque vale la pena hacer una escapada y visitar este monumento que cuenta con más de 80 años de existencia; en concreto, la plaza originaria data de 1882, si bien, un incendio la destruyó y fue reconstruida en el año 1962. La historia de esta plaza de toros emblemática se encuentra recogida en el Museo Taurino de Bilbao, situado en la calle Martín Agüero (curiosamente está situado en la margen derecha de la Ría, lejos de la plaza de toros, lo cual llama la atención porque, en la mayoría de los casos, lo habitual es que este tipo de museos esté muy cerca de su plaza), una Historia recopilada en innumerables objetos taurinos y, especialmente, en la colección de carteles de ferias celebradas en Bilbao. Puedes visitar la página web de la Plaza de Toros de Vista Alegre en www.plazatorosbilbao.com.

Tal y como te hemos indicado, y así lo habrás podido comprobar, la margen izquierda de la Ría de Bilbao es la zona que ha impulsado a la modernidad a esta ciudad, lugar de expansión natural de la misma en la época de la Revolución Industrial y, por ende, la zona más sujeta a los cambios y a la dinamización, unos cambios que ha aprovechado a la perfección la ciudad convirtiendo su margen izquierda en el escaparate nacional e internacional de su apuesta por la modernidad. Pocas ciudades en el Mundo muestran esta clara dicotomía como lo hace Bilbao, con dos partes de la ciudad claramente diferenciadas por un accidente geográfico natural como es la Ría; dicotomía que, sin embargo, en el caso de Bilbao, se combina a la perfección formando un conjunto único que dota a esta ciudad de un encanto muy especial, siendo que ambas márgenes de la Ría, como representantes de lo nuevo y lo viejo respectivamente, no podrían entenderse la una sin la otra, lográndose en esta ciudad una integración casi perfecta de dos realidades que, en otros lugares, aparecerían totalmente disociadas. Ése es, precisamente, el encanto de Bilbao.

El entorno natural de Bilbao

Bilbao
Sin embargo, junto a los atractivos propios de una ciudad como Bilbao, que combina a la perfección tradición y modernidad, es su entorno natural sin duda alguna el atractivo que mejor identifica a Bilbao.

Efectivamente, Bilbao cuenta con un clima privilegiado para la proliferación de espacios verdes, tanto en la propia ciudad como, sobre todo, en sus alrededores. Unos espacios verdes que, a pesar del reciente pasado industrial de la ciudad, se han sabido conservar y, en otros casos, recuperar, lo que ha convertido a Bilbao en una de las ciudades españolas que hacen de su entorno natural un reclamo turístico más, un atractivo fundamental en la oferta que la ciudad ofrece al viajero, con la peculiaridad de que esos espacios naturales que nos ofrece Bilbao se encuentran a un paso de su centro histórico, formando parte indisoluble de los demás atractivos de la ciudad.

Y es que el gusto por el disfrute de los espacios naturales que rodean a la ciudad forma parte intrínseca de la personalidad de los bilbaínos. Así, el gusto por el senderismo, por la escalada, por los paseos en bicicleta por los montes y las campas que tapizan los alrededores de la ciudad, por las escapadas a la cercana naturaleza en familia o con los amigos, han dado lugar a numerosas asociaciones (entre las cuales también se incluyen las sociedades gastronómicas) que tienen como base fundacional el promover el disfrute de los espacios naturales bilbaínos, organizando para ello gran número de actividades cuyo escenario son los cercanos montes de la capital, como es el caso de la asociación “Sigue al burro”, entidades que, en la mayoría de las veces (como es el caso de la asociación que mencionamos) son simplemente un grupo de amigos que comparten el gusto por el disfrute de la naturaleza en la infinidad de espacios naturales que rodean a Bilbao.

Ubicación y clima ayudan sobremanera a que Bilbao sea uno de los lugares preferidos para los amantes de la naturaleza, ya que ambos aspectos confluyen en un paisaje verde alfombrado tan característico, por lo demás, del País Vasco. En concreto, Bilbao se ubica en lo que se denomina “umbral vasco”, el cual está formado por la depresión que forman los Pirineos y la Cordillera Cantábrica en sus respectivos descensos, confluyendo en ese punto los ríos Nervión e Ibaizábal, los cuales, precisamente, forman la Ría de Bilbao, lo cual, unido a la proximidad de la ciudad al Mar Cantábrico, da lugar a un clima húmedo durante todo el año que permite mantener en todas las estaciones una frondosa vegetación para el disfrute de propios y extraños.

Pero Bilbao no sólo cuenta con un entorno natural envidiable como consecuencia de unas condiciones geográficas y climatológicas envidiables, sino que también ello es así por una decidida apuesta por parte de autoridades y ciudadanos por el Medio Ambiente. Efectivamente, Bilbao se encuadra dentro del concepto de “ciudad sostenible”, formando parte de los firmantes de la “Carta de Aalborg”, por lo que forma parte de la campaña “Ciudades Europeas Sostenibles”, campaña que dio lugar a la “Agenda Local 21″ cuya finalidad era, básicamente, potenciar el respeto del Medio Ambiente con la implicación y participación ciudadana y que se concretó en el País Vasco en “Udalsarea 21″, una red de municipios vascos que comparten ese objetivo medioambiental destinado a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos contando con su participación.

Y es en ese ámbito donde nace lo que se conoce como el “Anillo Verde de Bilbao”, un concepto mediante el que se pretende realizar una integración entre los bosques y parques forestales que rodean Bilbao y sus parques urbanos, aunque destacando sobremanera lo que se conoce como el “Gran Recorrido de Bilbao”, que no es más que la conexión entre los distintos bosques y parques forestales que rodean Bilbao por medio de más de 70 km de rutas y sendas señalizadas, “Gran Recorrido” al que se tiene acceso desde el mismo centro de Bilbao, de ahí que la integración entre la ciudad y su entorno natural sea toda una realidad en el caso que nos ocupa. Conoce más sobre estas rutas y sendas en el especial que dedicamos al Anillo Verde de Bilbao.

Naturaleza, Historia, Cultura, Gastronomía, Tradición y Modernidad se aúnan en una ciudad excepcional en la que se disfruta cada detalle, rodeados de un entorno natural envidiable a un paso del centro mismo de la ciudad. Desde luego, un aliciente más para escaparnos a Bilbao y descubrir una ciudad encantadora, muy alejada de tópicos. Te ayudamos a organizar tu viaje en nuestra sección dedicada a cómo viajar a Bilbao, donde encontrarás ofertas de viajes y vacaciones a Bilbao, vuelos baratos a Bilbao y alojamiento y hoteles en Bilbao; todo lo que necesitas para organizar tu viaje a Bilbao y ahorrar.

Moverse por BilbaoMoverse por Bilbao…

Bilbao
Para comenzar a situarte una vez que estés en Bilbao, descárgate este callejero de Bilbao en PDF que te resultará muy útil. Como podrás comprobar, Bilbao es una ciudad que se recorre perfectamente a pie, por lo que te recomendamos que dejes el coche únicamente para tus escapadas a los alrededores de la ciudad, escapadas que, por cierto, pueden ser muchas y muy interesantes.

Sin embargo, hemos de indicarte que Bilbao se precia por contar con una amplia red de transportes públicos de calidad, tanto para moverte por la propia ciudad como para moverte por los alrededores. En este sentido, para moverte por Bilbao y alrededores cuentas con:

BizkaiBus: Se trata de una línea de autobuses provinciales de la Diputación Foral de Vizcaya, muy útiles para moverse cómodamente desde Bilbao a cualquier punto de la provincia. Puedes obtener más información sobre rutas, horarios y tarifas en su página oficial.
Tren de cercanías: Como te hemos indicado antes, el servicio de cercanías ofrecido por RENFE cuenta con tres líneas principales que parten de la estación de trenes de Abando, situada entre las calles Hurtado de Amézaga y Navarra, junto a la Plaza Circular, por lo que, al ser muy céntrica, la estación es fácil y rápidamente accesible.

EuskoTren: Se trata de los ferrocarriles gestionados directamente por el Gobierno Vasco, contando en la provincia de Vizcaya con tres líneas: Txorierri, Durangaldea y Urdaibai. Estas líneas se corresponden con las tres grandes regiones de la provincia de Vizcaya, lo cual te permite desplazarte a cualquier rincón de forma cómoda, supliendo así las carencias en la provincia que pudiera presentar el servicio de cercanías de RENFE. Te puedes descargar desde aquí un plano en PDF de las líneas del EuskoTren; también te recomendamos visitar la página oficial de Euskotren, ya que allí encontrarás información detallada sobre rutas, horarios, tarifas, abonos y las diferentes paradas y estaciones de esta línea.
EuskaTran: En realidad se trata del mismo EuskoTren, pero con la peculiaridad de que sus trenes prestan el servicio de tranvía por la ciudad de Bilbao, siendo de color verde. Te recomendamos su utilización, ya que ahorrarás mucho tiempo en tus desplazamientos por Bilbao. Te puedes descargar desde aquí un plano en PDF de las líneas del EuskoTran, así como una guía turística en PDF del EuskoTran. También te recomendamos la conveniencia de visitar la página oficial del EuskoTran, ya que en ella encontrarás amplia información sobre horarios, rutas y abonos transporte.

Autobuses de línea: Los autobuses de línea de Bilbao se conocen como “BILBOBUS”. Son de color rojo y cuentan con 88 líneas (descárgate en PDF un plano de las líneas del BILBOBUS), además de una serie de líneas especiales y líneas nocturnas (descárgate el plano de las líneas nocturnas del BILBOBUS en PDF). Muy útil para moverse por el centro de Bilbao. Puedes obtener más información sobre el BILBOBUS en su página oficial.
Metro: Bilbao también cuenta con Metro, aunque pequeño. El Metro de Bilbao cuenta con dos líneas (las puedes ver en el plano en PDF del Metro de Bilbao que te puedes descargar desde aquí), las cuales atraviesan la ciudad pasando por el Casco Viejo. Muy útil para desplazarte de punta a punta de Bilbao con rapidez. Puedes obtener más información sobre sus líneas, horarios y tarifas en la página oficial del Metro de Bilbao.
Taxi: Obviamente, el taxi también es una opción para moverse por Bilbao, aunque, como siempre, sólo la recomendamos para casos de urgencia por su coste.

Pero el catálogo de medios de transporte no se agota en los anteriores, ya que la bicicleta es una excelente opción para moverse por Bilbao y disfrutar de los encantos de la ciudad. En este sentido, Bilbao cuenta con una amplia red de carriles bici que te permitirá disfrutar de la ciudad de una forma diferente (descárgate desde aquí un plano en PDF del carril bici de Bilbao), así como de su entorno natural y que abordamos en nuestro especial dedicado al Anillo Verde de Bilbao.

Igualmente, podrás disfrutar de Bilbao de una forma realmente encantadora subiendo al Monte Artxanda mediante el Funicular de Artxanda, una experiencia que no te puedes perder. Puedes obtener más información sobre este servicio en su página oficial.

Como habrás podido comprobar, Bilbao cuenta con grandes posibilidades en cuanto al transporte público, por lo que el coche casi resulta innecesario, salvo para eventuales desplazamientos fuera de la ciudad que requieran de la movilidad y libertad que proporciona el coche. Incluso, para moverse por el centro de Bilbao, nuestra recomendación es hacerlo a pie, ya que es la forma en la que mejor se disfruta su Casco Viejo junto a la Ría de Bilbao.